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25 de junio de 3014. Alma del Temple C/ Almirante, 14 Tf: 963155287

Especialidad Del local: cocina de mercado con toques de autor
Ambiente: restaurante formal
Plato que no te puedes perder: cochinillo crujiente
Nos sirvieron todo lo que pedimos de la carta: el menú era cerrado y dentro de Valencia Cuina Oberta. Lo que no nos sirvieron era el vino Koonunga Hill (un vino australiano que no tenían porque están cambiando la carta de vinos).
1 Ingredientes reconocibles: 9
2 Saludable: 9
3 Emplatado y Decoración: 8
4 raciones generosas: 8
5 Cocina regional: No
6 Tecnología punta: no
7 Sabroso: 8
8 Equilibrio: 8
9 Vajilla y cristalería: 8
10 Relación calidad-precio: 9
Puntuación EMT 67 Sobre 80
Puntuación PIG 3 


Estamos en plena semana de Valencia Cuina Oberta y una vez más vamos a cenar con el menú que propone un local. Estuvimos en este local cuando estaba ocupado por Ricard Camarena con su restaurante Arrop. Ahora estamos en el Alma del Temple, en el distrito Ciutat Vella, en el barrio de la Xerea. El local sigue siendo (cómo no) precioso, con el trozo de muralla en una de las paredes del local.
Nos dirigen a nuestra mesa, nos dejan con la carta de vinos y nos ofrecen un aperitivo que descartamos. Queremos ir directamente al vino. Elegimos un vino australiano que no tienen. Después de revisar la cava, acuden a nuestra mesa y nos informan que al estar cambiando la carta de vinos, hay algunas reseñas que no tienen. Elegimos entonces un vino chileno, Casa  Silva Carmenere Reserva, vino aromático, con toques de especias. Goloso y fácil de beber, amable y con buena persistencia. Nos gusta mucho. Pedimos que nos lo enfríen algo más. Pese a que la temperatura es muy correcta, hace una noche tan pesada que preferimos que esté más frío y que se caliente en nuestras copas.
Vamos a la cena. Para comenzar tenemos un aperitivo del chef que esta noche consiste en un chupito de crema de piquillo con espuma de lichi y aceite de perejil. Francamente bueno y en su justa medida (tal vez, más cantidad podría hacer pesado el sabor del pimiento de piquillo pero está rico de verdad).
Como entrantes tenemos un tomate valenciano (cortado en trozos demasiado grandes), helado de salmorejo, semimojama de bonito casera y aceitunas en texturas. Plato correcto.
Pulpo ibérico a la parrilla sobre patata rustida con albahaca y pistacho. El pulpo estaba delicioso: tierno, sabroso...la patata no tanto. Creemos que unas humildes patatas revolconas hubieran sido un acierto.
Un plato principal de pescado: tataki de atún rojo, humus de habas y salsa hoisin. El atún estaba impresionante, el juego que daba el mezclarlo con el humus y la salsa, nos hizo disfrutar de este plato hasta el final.
El plato principal de carne: cochinillo crujiente de 36 horas. Sin palabras: tierno, sabroso, con la piel super crujiente. Nos hizo tocar el cielo con los dedos... bueno, con la piel crujiente. Plato impresionante.
Como postres: cheescake con helado de coco. 
Este postre es para volverse golosos. No muy dulce, con texturas, con un cheescake delicioso, un helado con potente sabor a coco. Plato redondo, redondo, redondo. Nos enamoró. No hay que perderselo.
El siguiente postre fue chocolatá y buñuelos de calabaza asada. La idea es buena pero el trozo de calabaza asada era tan grande que se comía el sabor de buñuelo (deben estar los dos sabores, en equilibrio) y el chocolate le faltaba cacao....más fuerza, mayor potencia para que compitiera con el buñuelo. 
Quesoy remató la cena con su consabido ristreto (volvemos a las buenas costumbres) mientras apuro las últimas gotas de vino de mi copa.










14 de abril de 2010. El Cafetí


Hemos pensado, viendo la que cae, salir de vez en cuando, a la busca de locales de bajo presupuesto donde por algún motivo valga la pena acudir a cenar. Así encontramos locales, bares, tascas, con un precio, vino incluido, por debajo de los 20 euros "per capita" que como "el cafetí" ha conseguido satisfacer nuestras expectativas.
Y en esta búsqueda encontramos un local recomendación de Mila (gracias por ello). Nos adentramos por las calles del barrio de Torrefiel, localizamos pronto el local, pero la zona tiene un pésimo aparcamiento por lo que damos vueltas y vueltas hasta que felizmente abandonamos el coche en buen estacionamiento y nos disponemos a averiguar qué tiene de especial.
Nada más llegar, la decoración típica de bar con muchas botellitas de muestra de licores por la pared, los grandes calderos de cobre colgados de las paredes, las neveras de helados y los cajones de refrescos no da pistas de lo que se puede comer alli.
Nos atiende su dueño de inmediato. Nos sentamos en una mesa de  madera, de las de jardin, pero en el interior del local, porque la noche es bien fresca (este bar tiene un agradable terraza junto al parque por lo  que debe ser un fantástico sitio para las noches, tardes y mañanas de mejor temperatura). Además en la terraza se encuentran un grupo de parroquianos disfrutando con el partido de fútbol que se televisa esta noche, eso si, arropados con las pequeñas mantas que facilita el propio local.
Bueno, sigamos con lo nuestro. Nos cantan la carta, nos hablan de que tienen un vino turbio y un tinto "de la casa", y tambien un riojita, nos decantamos por el turbio (ya lo había comentado Mila) ya que nos aseguran que es el que mejor juega con las tapas que tienen. Nos ofrecen sepia, calamares, puntillas, pulpo a feira (este cae), embutido de Teruel, verdurita a la plancha y una bandeja especial que lleva verdura a la plancha, carne asada y queso mozzarella (no hay que olvidar que quien atiende los fogones viene de Argentina. De ahí sus mezclas 'italianizadas'). Esta también cae.
Para acompañar la cena tenemos claro que va a ser vino turbio: vino que viene sin etiquetar, bien fresco, al igual que las tazas de ribeiro "congeladas" que nos ponen para su degustación, el vino cumple su misión, ponernos contentos, casisin que nos percatemos de ello.
Con lo oido pedimos el pulpo: tierno pulpo con pimentón (aunque algún trozo, pocos, la verdad, están un poco tirantes). Viene acompañado de un fantástico pan de hogaza "tostado" que nos ayuda a dar buena cuenta del aceite, del pimentón y del jugo del pulpo.
Como plato fuerte pedimos esa bandeja especial,  una idea ocurrente donde los sabores de la alcachofa junto al queso y al majado de ajo que le ponen está francamente bueno. Plato que puede subir facilmente de nota con una carne más gruesa y tierna (entrecot), es decir, muy poco hecha. Aún así devoramos el plato, en el que sigue destacando ese pan delicioso.
Casi estamos ahítos, pero como solemos hacer en estas cenas, preguntamos qué más podríamos cenar, y que sorpresa, además de repetirnos las tapas, nos hablan de un ciervo guisado. ¿Cómo no haberlo sabido antes? A por él. Nos traen una ración de un tierno ciervo, bien cocinado con una salsa deliciosa que nos hace repetir cesta de pan. Nos encanta este plato, que nos deja sin remisión encarados hacia el postre.
Como postre nos ofrecen frutas o  helados industriales, no hay dulces (no les han traido la tarta de Santiago que suele ser un postre habitual de la casa). En cuanto a las frutas nos llama la atención una enorme papaya, y nos advierten los clientes que el dueño es un buen catador de esta fruta. Así que no hay dudas, papaya para terminar. Para nosotros, está algo sobremadurada pero cumple con la tarea de limpiar las papilas y la cena.
Mientras cenabamos vemos como van sirviendo a otros clientes del local y observamos con deleite como hacen los 'cremaets' (carajillo quemado) y una tetera de té moruno bien preparado y enfriado al estilo del norte de africa. Así que para rematar la cena Karoleta se pide un té moruno (comenta el dueño que vivió mucho años cerca de Ceuta, de ahí su buen hacer con el té) y Quesoy un cremaet que sirven por separado café y coñac quemado para que agregue la cantidad deseada. Buen detalle.
1. Ingredientes reconocibles: 10
2. Saludable: 8
3. Emplatado y decoración: 4
4. Raciones generosas: 8
5. Cocina regional: no
6. Tecnología punta: no
7. Sabroso: 7
8. Equilibrio: 6
9. Vajilla y cristalería: 5
10. Relación calidad-precio: 9
Total puntos: 57 sobre 80
Precio bajo contando el vino


En Valencia, Obispo Laguarda, 10 (esquina calle Alcañiz) tel. 625 414 212

10 de marzo de 2010. Los Naranjos

En esta semana prefallera nos vamos al distrito Camins al Grau, al barrio de Aiora , a encontrarnos con un restaurante que lleva muchos años haciendo las delicias de todo aquel que se asoma a su interior. Por fuera no parece lo que vamos a encontrarnos dentro.
Nos dejan que elijamos mesa, aunque algunas ya están ocupadas por comensales. Todas ellas bien vestidas, bien dispuestas y a buena distancia unas de otras. Nada más entrar nos reciben estanterias y neveras llenas de botellas, muchas de ellas de vino. Elegimos una mesa y nos disponemos a disfrutar.
Nos cantan la carta: buenas materias primas, cocina de mercado. Antes de traernos los entrantes que hemos elegido, nos obsequian con un chupito de crema de espárragos y una tosta de ensalada de cangrejo. También nos traen unas cortezas de pan muy tostado acompañado de un tarrito con tomate muy aliñado con aceite y ajo.
Pedimos la carta de vinos. Llena de buenas entradas y con precios realmente ajustados. Nos gusta. Preguntamos si tienen vinos fuera de carta porque vemos por las estanterias vinos que no se encuentran en la carta. Nos cantan y traen algunas botellas y de entre ellas nos decidimos por un Ribera del Duero Alidis del 2006, de una pequeña bodega (Viña Mambrilla) de la zona de Burgos, tempranillo 100% aromático, cremoso, de fácil trato. Para disfrutarlo en todo su desarrollo nos lo decantan con uno de los aireadores que existen en el mercado. Nos informan que es el hermano mayor del ya conocido Vinturi, un nuevo aireador que incorpora un filtro para aquellos vinos que no han sido filtrados o para los posos que puedan haber en las botellas. Resultado: un aroma delicioso lleno de matices de cafés y frutos maduros; en boca más cremoso, envolvente y con muy buena persistencia. Aumenta su vigor según avanza la cena, cosa muy sorprendente. Rico, rico de verdad.
Como entrantes nos decidimos por un pulpo a feira realmente tierno y delicioso. Unas navajas a la plancha que Quesoy encuentra demasiado hechas pero que hacen  las delicias de Karoleta y el plato estrella: una tarrina de foie casera impresionante de tamaño y más impresionante de sabor. Viene acompañada de confitura de pera, de frutos rojos, unas pinceladas de tofe y otras de una reducción de vinagre de módena. Simplemente ¡impresionante!
Como plato fuerte nos hemos decidido por unas carrilleras de ternera: vienen unos tremendos trozos de carrilleras muy muy tiernos sobre un cremoso puré de patata y una salsa del estofado. En el plato también hay unos pimientos del Padrón bien frititos. Disfrutamos hasta la última miga de carne.
Para postre nos vuelven a cantar los postres que tienen, todos caseros, nos informan. A Karoleta le llama la leche frita...Deliciosos trozos de leche frita bien caramelizados con una bola de helado de vainilla y cubiertos por una crema inglesa tibia. Y, sin casi apetito, lo terminamos. 
Quesoy remata la cena con su consabido ristreto que viene perfectamente ejecutado. Como detalle de la casa nos ofertan tomar algún licor: Karoleta, como siempre, pide un Jack Daniels y Quesoy pide un Calvados que encuentran sin problemas (¡fantástico!). Buen remate para una buena cena: buenos productos y excelente precio.

1. Ingredientes reconocibles: 10
2. Saludable: 8
3. Emplatado y decoración: 8
4. Raciones generosas: 9
5. Cocina regional: no
6. Tecnología punta: no
7. Sabroso: 9
8. Equilibrio: 8
9. Vajilla y cristalería: 8
10. Relación calidad-precio: 9
Total puntos: 69 sobre 80
Precio medio (sin contar el vino)

En Valencia  c/ Santos Justo y Pastor nº 146  Tel 963 722 327

15 de julio de 2009. Cuvee Restauración

Esta noche de miércoles nos volvemos a encaminar al distrito de L'Eixample, al barrio de Russafa, a buscar un local que es recomendación de una amiga y seguidora del blog: gracias Marisa.
Está ubicado en una plaza por lo que tiene una terraza muy tranquila de tráfico pero la noche está tan bochornosa que preferimos guarecernos en el interior del local buscando el fresco del aire acondicionado (aunque en ciertos momentos de la cena no sentimos fresco de ningún tipo).
Nos traen las cartas y un detalle de la casa: unos panecillos de pan de pueblo con un plato con cuencos que contienen aceitunas, tomate y ali-oli.
La carta de vinos es bastante extensa (dado que este local es una extensión de una tienda de vinos con el mismo nombre ubicada en la calle Literato Azorín la cual abastece los caldos a este local) y con un precio muy ajustado. Dado el calor, nos decantamos por un cava: Blanca Cusine de la Bodega Pares Balta del Penedes del 2006. Un cava elegante, armónico, sereno, muy sereno, con una burbuja presente pero nada escandalosa, que viene a buena temperatura y que para mantenerla zambullen la botella en una cubitera con hielos.
Para cenar, y como entrantes, nos inclinamos por: media ración de salazones (ya sabeis la inclinación y devoción de Karoleta por los salazones) que consiste en unas finas lonchas de mojama, bonito y maruca (suaves pero salazones, al fín y al cabo), brandada de bacalao con pulpo (un flan de una deliciosa brandada con una cubierta de pulpo fino, fino, que devoramos sin piedad), unas cigalitas salteadas con jamón y pimiento: sabrosas cigalitas que nos hacen chuparnos los dedos (bueno que nos trajeron toallitas para lavarnos las manos) y unas patatas con espuma de ali-oli y crujiente de jamón (fantástica reinterpretación de las famosas patatas bravas con buenas materias primas y que convierte un plato tradicional en algo más).
Como plato fuerte: un entrecot de buey con guarnición de patatas. Excepcional entrecot de buena hechura (poco hecho, como nos gusta), extremadamente tierno y sabroso.
Como postre: unas trufas caseras (soberbios bocaditos de chocolate) y unos trozos de pastel ruso (un hojaldre fino relleno de una nata con mucho sabor a crema, a nata. Rica rica de verdad) que vienen acompañadas de unas copitas de PX detalle de la casa. Buen matrimonio. Observamos en la cuenta que tampoco nos han cobrado el postre (¿otro detalle de la casa? ¡Fantástico!)
Quesoy remata la cena con su consabido ristreto que toma hasta la última gota.

1. Ingredientes reconocibles: 10
2. Saludable: 7
3. Emplatado y decoración: 6
4. Raciones generosas: 6
5. Cocina regional: no
6. Tecnología punta: no (salvo la espuma de all i oli)
7. Sabroso: 8
8. Equilibrio: 6
9. Vajilla y cristalería: 6
10. Relación calidad-precio: 9
Puntuación total: 58 sobre 80

(Si quieres saber en qué nos basamos para puntuar nuestro decálogo, pincha aquí)

Buen local para cenas de grupos, cenas informales, tomar una picadita en barra, una cerveza (tienen muchas en carta) en la terraza...

En Valencia, Plaza Manuel Granero, 9 Bajo Tel: 963 806 247

25 de abril de 2007. Cervecería Erajoma

Dado que subir más el listón de como lo había dejado la cena del miércoles denominada "Sento abraça enopata" es, por el momento, casi imposible, seguimos en la búsqueda de locales donde seguir divirtiéndonos gastronómicamente, rescatando, esta vez, un evocador lugar del pasado de Karoleta. Local ruidoso, que se comporta como un bar de barrio pero, con mantel y servilletas de tela. Es un sitio de estupendas tapas y de un muy respetable marisco, sin cocina, sólo con la plancha y la freidora y utilizando materias primas de calidad, consiguen una amplia variedad de platos donde todos sus manjares son muy naturales, nada salseados. Después del bautizo de vinos blancos del pasado miércoles, Quesoy ya piensa sonriente en que no hay retorno, y Karoleta se dispone a tomar la iniciativa, y acceder otra noche más, a costa de su gusto por los tintos, por un nada estridente Viña Sol, blanco clásico de Torres, del 2005, nada sorprendente, justo y un discretísimo acompañante para nuestra cena. Eso si, lo traen, sin petición, bien frío y zambullido en una cubitera para mantenerlo. Casi sin dejarle 'cantar' la carta (no esperéis ver nada escrito, no tienen carta) comenzamos pidiendo, y para disimular, un poco de pan tostado con tomate, pero lo importante vino luego. Pulpo a la gallega (que nos deja con total indiferencia), sepia con mayonesa (de más que correcta hechura para esta tapa que parece sencilla, pero nada fácil de conseguir), clochinas al vapor (¡excelentes!, en su punto, tiernas y poco hechas, con una concha perfectamente limpia), huevas de sepia (aunque son grandes, a criterio de Quesoy, están deliciosas y muy bien hechas a la plancha), navajas a la plancha (¡esto si es que son navajas! jugosas, sabrosas y en su punto de plancha), gambas a la plancha (llamadas 'de las grandes y para plancha'. En su punto de hechura, jugosas y de sabor impecable, y por supuesto a peso. Tuvimos que pedir dos más para poderlas fotografiar, porque al plato de las primeras no se le dimos tiempo al ser devorado al instante. No hay que dejarlas enfriar...) y dos montaditos de solomillo (al cual, el paso del tiempo ha disminuido el grosor de la carne, pero no así la jugosidad y punto de la misma). Como postre y dado que las tartas no fueron de nuestro agrado y tras 'antojo' de Karoleta, pedimos queso flor de Esgueva, aromático y a temperatura ambiente lo que le dejaba expresar todos sus sabores, acompañado por unos granos de uva: una delicia. Ya dicen que la uva y el queso saben a besos...nada que añadir.
Como fin de cena, y como manda la tradición, Quesoy pidió un café expreso.


En Valencia, Pl. Reyes Prosper, 7. Telf 96 3601075
(Dado que no reservan, hay que acudir a una hora temprana porque hay que tener en cuenta que este miércoles, se llenaron todas las mesas y aun hubieron personas cenando en la barra)

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