29 de diciembre de 2010. * Vuelve Carolina * En Valencia, calle Correos, 8 tel 963 218 686

video
Esta noche nos vamos al local nuevo de Quique Dacosta en Valencia: Vuelve Carolina. Estamos en el distrito de Ciutat Vella, al barrio de Sant Françensc. Es un local de tapas pero de altura, cuidando la materia prima y la presentación.

El local está completamente lleno, nos ha salvado la reserva realizada con un día de antelación, reserva que tenia finalización a las 9.30 horas, más diez minutos de cortesia.

Cuando llegamos, coincidimos con clientes que no se pueden quedar por falta de reserva, caras de tristeza y resignación mientras observan tarjeta en mano el telefono que deben utilizar la próxima vez.

Nos acompañan hasta la parte del fondo, consistente en una sala con jardines verticales y con sillas como de jardín.

Nos dejan las cartas y con ellas nos dejan pensando. Hay un menú de tapas y otro menú de platos. Pese a que pensábamos pedir el menú de degustación de platos, al oír su composición no nos atrae mucho, esta basado en  pescado fundamentalmente,  por lo que nos vamos al de las tapas que incluye jarrete, unico plato de carne incluido en la oferta de menús degustación, por nuestra cuenta añadimos un cristal de anchoas para equilibrar la degustación.



Solicitamos la carta de vinos y tras recibir consejo de la  sommelier, nos decidimos por un vino de Jumilla, Sierva del 2008: vino contundente, de un color precioso, con un paso lento y sabroso. Preguntamos si el vino acompañará bien a las tapas de esta noche. Nos dicen que si, pero que claro, pueden maridarnos los platos con las bebidas que mejor se adapten. Aceptamos.
Y vamos a lo importante. Lo primero que vienen son unas aceitunas gigantes y un bol con crujientes de banana. Más tarde, una vez elegido el menú, vienen unos crujientes: palitos de queso y de yuca y unos panecillos muy ricos acompañados de alioli.
Y vienen las primeras tapas: dos ostras Gilardot, que suponemos son de la Rochelle (para acompañarlas nos ponen un par de copas de cava de Coto d'Arcis C'A Brut), unos cristales de jamón ibérico (unos panes super crujientes, hojaldrados con una loncha de ibérico sobre ellos y un bol con tomate rallado.
Deliciosos) y una mouse de foie con muchos frutos secos encima. ¡Impresionante! Para acompañarlos nos ponen: Tokaj de 4 putonios para Quesoy y Sauternes para Karoleta. Creemos que fue la mejor tapa.

Las siguientes tapas fueron un yogur de mejillones con una salsa bien picante (soberbio) y unos langostinos crujientes con una salsa 'atomatada' en el fondo (francamente buenos y sabrosos).
Estos platos ya los acompañamos con el vino tinto: lo rotundo del sabor de las tapas amansaba el vino tinto de manera ideal.
Como plato fuerte era un jarrete al horno acompañado por un fino puré de patatas. La carne estaba jugosa, tierna, asada en su punto con un toque crujiente por fuera. Nos encantó. Seguimos con el vino tinto que completa el plato como un ingrediente más.
Como postres nos traen una gianduja de cítricos: naranja y limón en distintas texturas y elaboraciones y toques dulces de crema de cítricos. Buen postre.
El otro postre era una mouse con helado de violetas y arándanos negros. Rico postre.
Quesoy remata la cena con su consabido ristreto que viene más largo de lo deseado.
Nos ha gustado el local y la cocina. Tal vez por la cantidad de gente, si hemos echado de menos que los platos fueran más cuidados en los detalles visuales (desde luego, no en su elaboración y sabor).

1. Ingredientes reconocibles: 9
2. Saludable: 9
3. Emplatado y decoración: 8
4. Raciones generosas: 9
5. Cocina regional: no
6. Tecnología punta: no
7. Sabroso: 9
8. Equilibrio: 8
9. Vajilla y cristalería: 8
10. Relación calidad-precio: 9
11. Se publicita en internet: tienen web
12. Nos sirvieron todo lo que pedimos de la carta: teníamos menú de tapas
Total puntos: 69 sobre 80

29 de diciembre de 2010. Vuelve Carolina * En Valencia, calle Correos, 8 tel 963 218 686

22 de diciembre de 2010. La Sucaeta

Esta noche prenavideña, nos vamos al distrito de L'Eixample, al barrio de Russafa, a celebrar una cena navideña de elmiercolestoca.
Llegamos sin problemas al barrio y a la calle, pero no así al local. Karoleta despistada por el cartel de forja y las entradas con verja de forja, se mete en el local colindante. Preguntamos por nuestra reserva, nos ubican en una mesa y pese a que el local no coincidía con el tipo de comida que esperamos cenar, nos vamos acomodando. Al traernos las cartas preguntamos por el menú navideño y ante la extrañeza de quien nos atiende y verificando el nombre del local, Karoleta se da cuenta del error. Nos disculpamos y nos vamos a nuestro local elegido. ¡Vaya despiste!
Por fín llegamos al local correcto. Es un local que no abre entre semana por la noche, pero dadas las fechas y ya que tienen una cena de empresa (poco ruidosa, por cierto) hemos hecho la reserva para esta noche y nos adscribimos al menú que han preparado para celebrar la Navidad.
Nos dejan elegir mesa dado que no esperan más comensales, como así es. El menú ya lo conocemos, ahora a elegir el vino. No tiene carta de vinos y nos animan a acudir a las estanterías donde los tienen. De entre ellos nos llaman la atención dos de ellos: uno de Rioja y otro de Ribera de Duero. Nos quedamos con este segundo: Conde de San Cristobal del 2005, un vino elaborado con un coupage de Tinta fina, Cabernet sauvignon y Merlot, con 12 meses de barrica. Pedimos que nos lo refresquen y que nos lo decanten. Se convierte en un fantástico compañero de mesa: vino elegante, goloso y amable pese a su altísima graduación (14,5 º).
Como menú degustamos como entrantes una ensalada de ibéricos. Mezclum de lechugas con pasas, unos tomatitos cherry, unas lonchas de jamón ibérico y queso parmesano en polvo por encima. Refrescante entrante. 
El segundo entrante son unos crujientes variados. Nos equivocamos y Karoleta se come dos rellenos de pollo con voletus y Quesoy dos rellenos de morcilla (bien especiada con canela). Nos damos cuenta cuando llegamos al tercero, que si nos comemos uno cada uno: foie con manzana. Delicioso. También vienen unas bolitas de crujiente: unas de marisco (nos parece) y unas fantásticas de patata con parmesano y rellenas de espinacas a la crema. Nos encantan.
Unas vieiras gratinadas vienen como tercer entrante:  rellenas y sabrosas de pescado y trocitos de vieira. Sabrosas.
Como segundos hay dos a elegir por lo que optamos por pedir uno de cada. Una zarzuela de marisco con rape, gambas y almejas y una impresionante salsa casera. Nos sucamos (ahora entendemos el nombre del local) toda la salsa. 
El otro plato fuerte es cordero al horno: impresionante cordero asado ( tierno, sabroso, jugoso mmmmmm) acompañado con patatas al montón y puré de castañas. El dulzor de este se acopla a la perfección con lo sabroso de la carne. ¡Delicioso!
Como postre nos traen un coulant bien relleno de chocolate intenso y acompañado de una bola de helado. Tenemos discrepancias sobre su sabor: Karoleta dice que le parece de leche merengada. A Quesoy le parece que sabe a vainilla. Lo cierto es que probando probando, nos lo terminamos.
Quesoy remata la cena con su consabido ristreto que viene elaborado a la perfección.

1. Ingredientes reconocibles: 9
2. Saludable: 9
3. Emplatado y decoración: 7
4. Raciones generosas: 9
5. Cocina regional: si
6. Tecnología punta: no
7. Sabroso: 9
8. Equilibrio: 8
9. Vajilla y cristalería: 7
10. Relación calidad-precio: 9
11. Se publicita en internet: no
12. Nos sirvieron todo lo que pedimos de la carta: teníamos menú navideño
Total puntos: 67 sobre 80

En Valencia c/ Pintor Salvador Abril nº6   Tel 963 339 546

15 de diciembre de 2010. Casal D'Ací

Esta noche fría vamos al distrito de L'Eixample, al barrio de Gran Vía, a encontrar un local que lleva abierto un par de años. Hemos pasado por la puerta múltiples veces y nos había pasado desapercibido. El acudir es porque es uno de los restaurantes que se han inscrito en la lista de locales que promocionan durante quince días (del 1 al 15 de diciembre; esperamos que sigan haciéndolo) los vinos de la Comunitat Valenciana teniendo el detalle de regalar copas al pedir vinos valencianos en la comida y/o cena.
En la puerta encontramos un expositor de sus productos: mariscos, pescado, carne... Una vez dentro, un nuevo expositor nos enseña algunos platos ya preparados: caracoles, sangre encebollada, anchoas... La entrada no descubre ni lo que vamos a encontrar al fondo, en la sala, ni lo que vamos a cenar, aunque mirando las paredes (las pizarras informativas) ya sabemos que bien, pero bien, vamos a cenar.
Nos atiende Julian dueño del local. Nos ubica en una mesa donde hay menos humo y nos informa que no hay cartas, ni de comida ni de vinos. Nos canta vinos valencianos (así se lo solicitamos) y de entre ellos elegimos un Laudum reserva del 2002 D.O. Alicante: un tinto elaborado con Cabernet Sauvignon, Merlot y Monastrel. Vino suave, afrutado pese a la edad, de agradable trago y suavidad. De persistencia media. Un vino que marida a la perfección con lo que va a ser nuestra cena. Como viene un poco cerrado, pedimos que nos lo decante. Como no tiene decantador, le pedimos que le pase a una jarra para que se airee.
Como entrantes y oídos los platos que tiene y los productos de mercado que tiene para hacer en el momento (es una cocina ciertamente de mercado) nos decidimos por: dos ostras planas (Karoleta sabe de las ganas de ostras de Quesoy que le encantan y decide probar una vez más las ostras que se le siguen resistiendo. Después de esta noche, se le van a resistir mucho menos) que son tan bienvenidas a la mesa que no les hacemos foto. Sólo unan vez degustadas y tragadas somos conscientes de ello por lo que la foto se la hacemos dadas la vuelta.
Cuatro anchoas: deliciosas, esponjosas, caseras, en su punto de salazón (nada de anchoas super desaladas tan frecuentes en los restaurantes). Ricas ricas. Que vienen solas, sobre un lecho de buen aceite de oliva, como deben emplatarse las buenas anchoas, sin adornos, sin nada que entretenga y despiste la atención de lo principal: la buena anchoa.
Una tapa de sangre con cebolla: tanto a Karoleta como a Quesoy les hace hablar de la que hacen su madre y su abuela respectivamente, francamente buena, bien condimentada con su cebolla y su hierbabuena. Nos encanta. Rebañamos bien la cazuelita. 
Y unas cigalitas con ajos tiernos: pequeñas, sabrosas, tiernas y vienen con unos ajetes y una salsa que cuando la probamos detectamos el sabor de las cigalitas y un coñac donde han sido flambeadas. Están soberbias.
Como plato fuerte pedimos un entrecot muy muy poco hecho. Julian pasa el mensaje correctamente a quien maneja la plancha y nos viene un entrecot, que aunque no es muy vistoso, resulta un corte especialmente tierno (como mantequilla), sabroso. Viene con un acompañamiento de verduritas de temporada y unas patatas a lo pobre. Buena carne.
Como postre elegimos una tarta de tres chocolates: negro, con leche y blanco perfectamente delimitados y con una textura densa, más consistente que un flan. Karoleta le propone el trueque a Quesoy: ella se queda con el chocolate negro y Quesoy con los otros dos. Pensativo y dudando, Quesoy acepta. ¡Bien!
Quesoy remata la cena con su consabido ristreto. Como digestivo Julian nos ha ofrecido algún licor que agradecemos pero rechazamos. También nos ofrece una copa de cava que aceptamos y agradecemos. Nos pone una copa de Puig Munt, correcto para tomar al final de una cena. 
Una vez pagada la cena y explicar que eramos de 'el miércoles toca' Julian nos pregunta por el miércoles toca, por las fotos. Al comentarle el error que tuvimos con el plato de ostras, decide pedir que nos abran unas ostras para  hacerles fotos y para que disfrutemos (sobre todo Quesoy) de estas buenas ostras. Traen un plato con 6 y dado que el restaurante ya está vacío, se sienta con nosotros junto a una botella de cava Coto D'arcis brut nature, un cava más suave, con una acidez muy correcta que se acopla al sabor de las ostras de una manera impecable. Degustamos (hasta Karoleta que desde hoy ya no hará ascos a las ostras. Por fíon se ha convertido), disfrutamos, conversamos y se convierte en una reunión muy amena. 
Cuando salimos del local Julian nos comenta que tiene unos tomates raff impresionante y como no hemos pedido ningún plato que los contuviera, decide regalarnos unos tomates para nuestra casa. Gracias Julian. Por cierto, ahora que los hemos probado en la comida, en nuestra casa, constatamos que estan deliciosos.
Ha sido una muy buena cena y un mejor remate de cena donde hemos encontrado un local cercano con un dueño más cercano todavía.

1. Ingredientes reconocibles: 10
2. Saludable: 9
3. Emplatado y decoración: 7
4. Raciones generosas: 9
5. Cocina regional: si
6. Tecnología punta: no
7. Sabroso: 9
8. Equilibrio: 8
9. Vajilla y cristalería: 7
10. Relación calidad-precio: 10
11. Se publicita en internet: no
12. Nos sirvieron todo lo que pedimos de la carta: no pedimos de la carta
Total puntos: 69 sobre 80

En Valencia c/ Conde Altea nº 36   Tel  663 730 964

8 de diciembre de 2010. La Fondue

En esta noche, después de un largo puente, nos vamos al distrito de L'Eixample al barrio de Pla del Remei a encontrarnos con un clásico de Valencia. Termina de cambiar su ubicación y ahora está dirigido por la nueva generación: Daniela y Julio.
Estas calles conocidas por todos los públicos como Zona Cánovas, albergan numerosos locales nocturnos, llamando nuestra atención los que se dedican al tapeo y la restauración.


Hoy entramos en un local bonito, funcional y con mesas bien vestidas y con una separación entre ellas, inmejorable.
Nos ubican en una mesa de dos y nos dejan las cartas para que vayamos eligiendo.
Lo cierto es que ya tenia Karoleta la idea desde casa. ¿Cómo no vamos a tomarnos una fondue? y de carne "of course".
Tranquilamente miramos la carta de vinos, realmente corta, con solo tres tintos valencianos, hecho que no le impide participar a este local en la promoción del Gobierno Autonómico de entregar una copa de cristal para vino a cada comensal que consuma vino de aqui.
Nos sorprende mucho este hecho, empezando por la gran calidad del cristal de las copas, que vienen  precariamente en el interior de una bolsa de ECI, que nos dicen es por orden del distribuidor  que el regalo debe entregarse en todos los casos dentro de esta bolsa publicitaria.
Así las cosas y como no nos tiembla la mano a la hora de elegir caldos de la tierra para limpiar nuestras papilas un miércoles si y otro también si hace falta,  nos inclinamos por un desconocido tinto de Utiel-Requena: Constantia del 2005 de  Bodega las Madroñeras. Dada la edad en botella y lo corto de la barrica, según reza la etiqueta son sólo cuatro meses en roble nuevo, sale cerrado, con alguna párticula en suspensión y sin dejar que apreciemos totalmente su sabor.

Así las cosas pedimos que lo jarreen, pero como alternativa nos ofrecen un oxigenador de vino,  el vinturi que nos dejan en la mesa para que vayamos decantando en dos nuevas copas, junto a las nuestras parece que estemos de cata, en las nuevas, al vino le sienta tan bien la aireación, que hasta cambia de color.

Resultado satisfactorio, el vino procede de un coupage de uvas diferentes, donde la bobal se hace notar tremendamente, aún asi, es un vino potente, aromático, carnoso y de agradable sabor. Vemos en la contraetiqueta que tiene un premio de vino mujer 2008, debe ser de otra añada o de otra edad, porque habitualmente los "vinos mujer" son vinos más afrutados y suaves (lejos del gusto de l@s amantes del vino).


Como entrante pedimos una tabla de quesos que contiene; semi curado manchego, brie, camembert, roncal y azul. Nos los devoramos, a partir de este momento es un hecho que el vino nos va a parecer otro (ya sabéis que el queso mata el sabor del vino y lo deja manso manso).

Como plato fuerte pedimos una fondue Bourguignone (de carne) para dos: viene una bandeja de cubos de buena carne de ternera gallega (de la zona de cadera) jugosa, tierna y con buen color, unas patatas fritas de gajo, una bandeja de salsas (mahonesa, rosa, de mostaza y tártara caseras todas ellas) y un plato de variantes.

Comenzamos el ritual de toda fondue:
Viene con un corcho para evitar que salte el aceite y nos aconsejan que vayamos jugando con la carne frita en el plato con el tenedor para evitar quemaduras si nos la llevamos directamente a la boda, así es que dejamos trinchados durante un suspiro los trozos de carne sumergidos en el aceite y dado que nos gusta muy poco hecha y que se trata de una carne tierna y sabrosa, pasamos a aderezarla con salsa  (Las salsas estan bastante frias por razones de conservación y para evitar que sobreenfrien la carne no hubiera estado mal un golpecito de micro antes de servirlas).
Nos terminamos la bandeja sin mucho problema aunque por la cantidad de carne se va haciendo duro el rematarla.

Disfrutamos con el juego de hacernos la carne pero sobre todo de la buena carne.
Sin muchas ganas llegamos al postre: un helado, muy digno y que nos evoca el magnifico postre que tomamos en la bolera, de mandarina con virutas de chocolate negro que rebaja nuestro sufrido estómago.

Quesoy remata la cena con su consabido ristreto. Para buen fin de fiesta nos invitan a unos digestivos: Karoleta pide un Four Roses, un vaquerito y Quesoy hace la prueba del siete, pedir Calvados, que viene al gusto francés (a temperatura ambiente).
Muy buen detalle y muy buen culmen de cena.

1. Ingredientes reconocibles: 10
2. Saludable: 8
3. Emplatado y decoración: 7
4. Raciones generosas: 9
5. Cocina regional: si
6. Tecnología punta: no
7. Sabroso: 9
8. Equilibrio: 7
9. Vajilla y cristalería: 7
10. Relación calidad-precio: 8
11. Se publicita en internet: si
12. Nos sirvieron todo lo que pedimos de la carta: si
Total puntos: 65 sobre 80
En Valencia c/ Serrano Morales nº9   Tel 963 747 484