23 de octubre de 2014. La Embajada Restaurante Plaza Alfonso el Magnánimo, 7-1º Tf 963941801

Especialidad del local: cocina de autor
Ambiente: formal, íntimo
Plato que no te puedes perder: lomo de pescadilla al pil pil con encurtidos. 
Nos sirvieron todo lo que pedimos de la carta: pedimos menú de degustación La Embajada
  
1 Ingredientes reconocibles: 8
2 Saludable: 9
3 Emplatado y Decoración: 9
4 raciones generosas: 9
5 Cocina regional: No
6 Tecnología punta: si
7 Sabroso: 9
8 Equilibrio: 9
9 Vajilla y cristalería: 9
10 Relación calidad-precio: 9
Puntuación EMT 71 sobre 80
Puntuación PIG 4



Bueno...a este restaurante le tenía muchas ganas. Debido a sus celebraciones y al tempo de nuestras reservas, se ha hecho esperar pero aquí está nuestra cena de miércoles en La Embajada. 
Su chef, Nazario Cano es uno de los grandes de nuestra ciudad: creativo, sorprendente, respetando el producto, con platos divertidos y sabrosos. Pero vayamos a lo importante. 
Estamos en el distrito de Ciutat Vella en el barrio de Sant Fransecs en un palacete impresionante, con unas escaleras y un artesonado que ya nos hace pensar que esta cena va a estar por todo lo alto para luego descender suavemente a los postres visitando el resto de estancias, algunas en su estado original y otras adaptadas a los usos actuales donde se ha ubicado incluso un bar de tapas y otras que corresponden a los usos que se le han ido dando a lo largo del tiempo, donde llego incluso, a convertirse en establecimiento militar. Una de las piezas mejor conservadas podemos verla al final del post.
Pese a que hoy también hay varias celebraciones de grupo, al estar en los salones del fondo, ni nos enteramos. Nos ponen en una mesa bien vestida, impecable aunque no es ninguna de las que tienen en los miradores (no os olvidéis, cuando reservéis, pedir una de esas dos mesas. Mesas de dos o tres comensales, íntimas, con unas vistas deliciosas sobre la plaza) pedimos una con mejor luz y nos cambian a una cerca de los ventanales. 
Nos dejan con las cartas. La de vinos es bastante previsible, poco arriesgada pero encontramos un Pétalos del 2012, de el Bierzo, que como siempre no nos defrauda: sabroso, rotundo y que va domesticándose según pasa la cena. Hacemos corto (porque la cena es larga, larga muuuuy larga) y nos ofrecen un vino por copas Mascarilla, un rioja elaborado a base de tempranillo fácil de beber (será un detalle de la casa y lo sabremos al final de la cena). 
En todo momento nos atenderá Jose quien atenderá y responderá todas nuestras preguntas y dudas. 
Y vienen los aperitivos-entrantes: rollitos de arroz con arroz con marisco, ali oli y quisquilla, bocado sabroso que nos rememora en boca al arroz a banda. Huevitos de codorniz con ajo negro a la lumbre: bocado ahumado y delicado. 
Crujiente de lechuga con velo de tocino ibérico y caramelo, bocado fresco y sorprendente por los matices que aunque suenen a poca sintonía, producen una buena obra en conjunto. 
Crujiente de chirivía con horchata de chirivía, para los amantes de la chirivía, entre los que me encuentro, entrante delicado, sabroso y refrescante. Torta de pipas de calabaza y anchoas, una vez más ricas texturas y profundo sabor a anchoa. Mantequilla de sardinas con un pan de hogaza realmente bueno. Ajo negro, siempre sorprendente. Falsa trufa: realmente una molleja con truja en una lámina muy fina. Impresionante. Chupito de bullit valenciano con ralladura de napicol de tremendo sabor y crujientes encuentros. 
Mouse de tuetano de coliflor de sorprendente sabor y presentación. Bombón de soja con turrón...fue el último pero se lo merecía. Sabor delicado y de combinación perfecta. De-li-cio-so.
Como platos fuertes nos sirvieron un lomo de pescadilla al pil pil con encurtidos...sin palabras. Tres bocados pero ¡qué tres bocados!. 
Gazpacho de sepia con torta. Como todos los anteriores platos sabroso, impecable en texturas y sorprendente en boca.
Cierva con ostra con yogur de anguila ahumada al estilo thai. De nuevo sin palabras. Nos hace ronronear de placer.
Nos traen otro plato dado que nos ven disfrutando tanto de la cena y es un plato que tienen pensado incluir en carta: mouse de sangre de caza con liebre, divertidas texturas y tierna lámina de liebre.
En el postre viene  Nazario Cano (va pasando por todas las mesas) a nuestra mesa y nos dedicamos a hablar con él. Después atendemos al postre una piña colada con falso coco y tierra de galletas oreo. Fantástico final para una fantástica cena.
Quesoy remata la cena con su consabido ristreto que viene impecable (de hecho es la primera vez que le preguntan si desea un ristreto) mientras yo apuro mi copa de vino.
 

8 de octubre de 2014. Taberna El Vermut c/ Albalat dels Tarongers, 12 Tf 963277084

Especialidad del local: tapas
Ambiente: informal, de taberna
Plato que no te puedes perder: trilateral anchoa, sardína y anguila
Nos sirvieron todo lo que pedimos de la carta: no tenían cava
  
1 Ingredientes reconocibles: 9
2 Saludable: 8
3 Emplatado y Decoración: 6
4 raciones generosas: 9
5 Cocina regional: No
6 Tecnología punta: no
7 Sabroso: 7
8 Equilibrio: 7
9 Vajilla y cristalería: 6
10 Relación calidad-precio: 7
Puntuación EMT 59 sobre 80
Puntuación PIG 3


 Estamos en el distrito de Algirós, en el barrio de la Vega Baixa, zona de estudiantes por estar tan cerca de las universidades. Este local no está abierto los miércoles pero dado que mañana es jueves festivo, han abierto esta noche.


Es una típica taberna con mucha madera, mesas grandes, pizarrones donde se listan las recomendaciones del día. Nos pedimos un par de cañas de cerveza mientras leemos las cartas.
Nos advierten que no tienen ni pulpo, ni patatas a la importancia y alguna cosa más. La de vinos es extensa, con muchas referencias. Algunas de ellas ya inexistentes en la cava y vienen indicadas. Nos vamos a los cavas pero nuestra sorpresa es que tampoco tienen. Bueno, elegiremos un blanco. Un vino de godello, Guitian de la bodega La Tapada. Un vino fermentado sobre sus lías, que viene poco frío lo que nos permite notar los toques de frutas maduras. En boca es oleoso, con buena acidez y discreta permanencia. Nos lo refrescan bien y viene  a la mesa a dejarnos disfrutar de la cena.
Va a ser una cena de tapeo, sin platos principales. 
Unas croquetas de espinacas con cecina: buenas y cremosas croquetas donde hubiera deseado más presencia de cecina pero francamente buenas. De hecho, al indicar este comentario, el dueño decide sacarnos una tapita de cecina. Sin palabras. Si o si hay, si te gusta la cecina, hay que pedirla.
Trilateral de anchoas, sardinas y anguila. Plato de ahumados y salazones. La anguila, delicada, de carne grasa y que necesita de la soledad para hacerse notar. La sardina ahumada, potente, esponjosa. Las anchoas son las potentes del plato: poco curadas pero esponjosas; desaladas en su justa medida y muy bien desbarbadas. Importante el orden: primero la anguila, luego la sardina y por último, la anchoa. Vienen sobre un lecho de tomate rallado dulzón, prescindible para los amantes de los salazones.
Tartar de atún: muy condimentado y rico de sabor.
Cazuela de huevos, patatas y chistorra. Potente plato con buenas patatas fritas (crujientes) y buenos huevos fritos. Potente plato que nos hace desistir de comer nada más.
Los postres que nos cantan no nos emocionan además estamos bastante plenos así que dado que tienen buena gama de ginebras, nos decantamos por dos gintonics a la manera tradicional: Quesoy se decanta por una London que viene con una corteza de limón. Para mi un gintonic con Mombasa que viene con una piel de naranja. Ricos, ricos, ricos.

24 de septiembre de 2014. The Book c/ Antonio Suarez, 29 Tf 963205959

Especialidad del local: cocina de mercado, cocina de autor
Ambiente: informal
Plato que no te puedes perder: carpaccio de manitas de cerdo con vinagreta de sésamo y cherrys 
Nos sirvieron todo lo que pedimos de la carta:si
 
1 Ingredientes reconocibles: 9
2 Saludable: 9
3 Emplatado y Decoración: 8
4 raciones generosas: 9
5 Cocina regional: No
6 Tecnología punta: no
7 Sabroso: 7
8 Equilibrio: 8
9 Vajilla y cristalería: 8
10 Relación calidad-precio: 9
Puntuación EMT 67 sobre 80
Puntuación PIG 4

Esta noche lluviosa, estrenando otoño, nos vamos de cena a un local que lleva apenas quince días abierto. No tenemos problemas en encontrarlo. Estamos en el distrito El Pla del Real, en el barrio Mestalla. Por ser el día que es de la semana y por la noche tan desapacible que hay volvernos a encontrarnos en un local sin otra mesa ocupada que la nuestra.
Nos dejan elegir la mesa que más nos guste. Elegimos una que da a los ventanales y con buena luz para que salgan muy bien las fotos. Es Alfonso Lanzas, el chef del local, quien se acerca a saludarnos y a traernos las cartas. Nos dice que faltan un par de cosas de la carta pero, por suerte, no son ninguno de los que elegimos. También nos informa que hay un menú nocturno que nos da a conocer (lo hemos visto en un pizarrón fuera pero no lo hemos leído). Pero nos decantamos por la carta.
Como compañero de mesa, y después de hablarlo con Alfonso (porque no lo conocemos) pedimos un vino de Jumilla Wrongo Dongo elaborado con uvas monastrell. Un vino con una crianza suave, amable en boca, ligero en nariz, muy fácil de beber pero que ya en el primer trago nos anuncia que el alcohol que contiene es importante. Nos gusta.
Y ahora lo importante. 
Como entrantes pedimos un impresionante carpaccio de manitas de cerdo con vinagreta de sésamo y cherrys semisecos...sin palabras. Para los amantes de las manitas es un plato que no se deben perder. Y a quien no les guste por la textura que tienen las manitas, puede ser una buena forma de iniciarse en ellas. ¡Soberbias!
Croquetas tigre: buenas croquetas con potente sabor a marisco y buenos tropezones. Ricas ricas.
Crujiente de rabo de toro con parmentier trufado: rabo de toro desmigado dentro de un rollo de pasta filo y sobre un parmentier muy fino. Va acompañado de una salsa reducción del guiso. Normalmente, en nuestras cenas, compartimos todos los platos. En esta ocasión Quesoy se queda con el plato donde nos lo sirven por lo que se queda con casi toda la salsa que llevaba. ¿Problema? mi plato, mi media ración, resultó un poco sosa. De hecho lo hablamos con Alfonso y reconoció que salaban poco el plato por la contundencia de la salsa...Así que ya sabes, si compartes este plato, pide salsa extra ;-)
Como plato principal pedimos un tarrina de cordero con crema de orejones, polenta y pisto marroquí. Tremendo plato. El cordero tierno, la polenta muy bien especiada con cominos, el pisto marroquí delicioso. En este plato volvemos a tener el mismo problema. Nuevamente Quesoy se queda con el plato y las salsas por lo que mi parte de cordero está algo soso. Pues lo dicho, si compartís este plato, hay que pedir extra de salsa.
Pero en el postre Alfonso ubica correctamente el plato para que delante de mi, se quede la salsa. Es un espectacular lingote de chocolate con avellanas y salsa de chocolate negro. Sin palabras.
Quesoy  remata la cena con su consabido ristreto. Como detalle de la casa nos invitan a un orujo de hierbas y como a mi no me agrada mucho, me invitan a un vaquerito de Cutty Sark, mientras conversamos con Alfonso platos, recetas, locales...Buen sitio, buena comida, trato muy amable. Recomendable, muy recomendable.









10 de septiembre de 2014, Vinícolas by Raúl Aleixandre, Marina Real Juan Carlos I Local F2 (Marina Sur) 46024 València, Telefono 96 11 02 244 y 634 414 752

Especialidad del local: cocina mediterránea-creativa

Ambiente: Muy formal, perfecto tanto para comidas de empresa como para cenas románticas.

Plato que no te puedes perder: buñuelos de bacalao

Nos sirvieron todo lo que pedimos de la carta: si


1 Ingredientes reconocibles: 9

2 Saludable: 9

3 Emplatado y Decoración: 9

4 raciones generosas: 8

5 Cocina regional: No

6 Tecnología punta: no

7 Sabroso: 9

8 Equilibrio: 9

9 Vajilla y cristalería: 9

10 Relación calidad-precio: 9


Puntuación EMT 71 sobre 80
Puntuación PIG 4


Que Valencia está de espaldas al mar siempre se ha dicho y pese a que han abierto, y siguen abriendo locales en la zona del puerto y que es una zona muy atractiva, Valencia sigue de espaldas al mar. 


Vamos a cenar al local de Raúl Alexandre, reconocido chef desde hace años y con éxitos en su haber muy nombrados. El local está ubicado en esa zona que intentan reanimar, realzar, anexionar a la ciudad y que sigue siendo complicado. A este local o se va en coche o se va en un taxi pero que el taxista conozca la zona porque si no te puedes encontrar dándote un paseo importante.
Pero vayamos a lo nuestro. El local es acogedor, con mesas muy bien vestidas, con buena distribución y con un personal muy atento. Nos dejan elegir mesa (sólo hay una mesa de la terraza ocupada. Terraza igualmente bien distribuida, con mesas bien vestidas. Preparadas para disfrutar del ambiente marinero y de la cocina) y elegimos una con buena iluminación. 


Como compañero de mesa nos dejamos aconsejar. Nos proponen un blanco DO Ribeiro, Mauro Estévez 2013: blanco limpio, con buena acidez, notas cítricas y algo de flores blancas. Buen compañero.

Como detalle de la casa nos traen una mantequilla con finas hierbas y un buen aceite de oliva virgen extra. El pan es crujiente con buena miga y mejor corteza.


Como entrantes pedimos ostras Gillardeau nº1, con aires de limón: buen bocado, marino, suave acidez. Rico rico.


Buñuelos de bacalao. Los buñuelos son delicados, gustosos, con suave textura. Pero lo mejor del plato es la salsa en la que están: un pilpil con callos de bacalao que nos quita el sentido. Nos devoramos el pan sucando esta maravilla.


Taco de atún rojo con soja y jengibre. En este plato somos más conscientes que nos están emplatando los platos en medias raciones para cada uno. Este es un detalle que nos gusta mucho. Solemos cenar platos compartidos porque nos permite probar más creaciones y que los emplaten por separado es todo un detalle. Bueno…el atún está soberbio, sabroso, tierno. Nos encanta.

Como plato fuerte pedimos un carré de cordero de Viver con patata violeta. Maravilla de plato. Carne tierna y sabrosa, con una salsa sabrosa. Y lo supremo del plato la piel tostada, crujiente y sabrosa. Nos hace enmudecer.


Como postre: higos caramelizados con cassis y helado de vainilla-bourbon. Un postre delicado con unos trocitos de higo dulces y un helado que hace de buen contrapunto. Muy buen postre.


Quesoy remata la cena con su consabido ristreto mientras apuro mi copa de vino blanco.