24 de junio de 2015. Ca Duart c/ Ciscar, 22 Tf 963332812

Especialidad del local: cocina creativa y de mercado

Ambiente: informalmente formal
Plato que no te puedes perder: huevo pochado con polenta, mollejas de ternera y trufa de verano
Nos sirvieron todo lo que pedimos de la carta: no pedimos, era el menú de cena de la semana de Valencia Cuina Oberta
 
1 Ingredientes reconocibles: 8 
2 Saludable: 8
3 Emplatado y Decoración: 8
4 raciones generosas: 9
5 Cocina regional: no
6 Tecnología punta: no
7 Sabroso: 9
8 Equilibrio: 9
9 Vajilla y cristalería: 8
10 Relación calidad-precio: 9
Puntuación EMT 69 sobre 80
Puntuación PIG 4


Estamos en la semana de Valencia Cuina Oberta. Aunque ya es difícil encontrar plazas en los restaurantes con renombre y chefs superconocidos, si que quedan en otros restaurantes no menos buenos y que en sus cocinar hay buenos chefs. Así que vamos muy contentos a este restaurante que presenta un menú de cenas impresionante. Veamos qué nos depara.

Para la cena pedimos un Venta del Puerto 12 que como siempre sale imperioso pero se relaja según pasa el tiempo descorchado. Buen compañero de cena. 
Con las tapas tomaremos una Cruzcampo. Pero vayamos a la cena.
Como tapas y para iniciar la cena nos traen unos chips de boniato (crujientes y sabrosos) y un chupito de ajoblanco con melón (hecho con avellanas, refrescante y que nos deja con ganas de más), Buen comienzo,
Como entrantes un delicado foie micuit con brevas al vino tinto (delicioso), con tostas. Nos lo devoramos. 
Unas impresionantes vieiras con tuétano. Las vieras en su punto y el tuétano nos trajo recuerdos de infancia. Soberbia conjunción.

Huevo pochado a baja temperatura con mollejas de ternera, polenta y trufa. El aroma de la trufa nos deja extasiados. Cada cucharada nos adentra en un silencio disfrutón. Hasta que no terminamos cada uno su plato no se nos oye...bueno si, suspirar.
Como plato principal hay cuatro a elegir. Elegimos dos diferentes para tener mejor idea de la cocina de este restaurante.
Una deliciosa y sabrosa ventresca de atún rojo con cebolla caramelizada, tomate valenciano y albahaca. Nos gusta mucho mucho.

Pechuga de pato con salsa de cerezas, puré de maíz ahumado y espinacas salteadas. El puré está impresionante y junto al dulzor de la salsa y el rotundo sabor de la pechuga (que viene poco poco hecha ¡bien!) hacen un bocado delicioso.
Y vienen los postres cuando ya hace rato que estamos ahítos pero hay que seguir...gintonic de manzana ácida con helado de cáscara de limón. Esto nos alivia pero llegan los postres de verdad. Como hay dos, pedimos ambos: brownie con nuez de macadamia, cremoso de chocolate y helado de haba tonka. Bueno bueno y bueno. Para amantes del chocolate y a ser posible con mucha hambre pendiente. Y un milhojas con crema de vainilla, algo más ligero que el brownie pero igualmente bueno.
Quesoy remata la cena con su consabido ristreto que viene acompañado de macarron de chocolate con fruta de la pasión y cannelles bordelais con cera de abeja. Aquí ya me he retirado de comer nada más, sólo quiero terminar mi copa de vino.
Buena y contundente cena. Nos gusta el local, así que volveremos.















10 de junio de 2015. Mama racha Taberna c/ Ciscar, 15 Tf 960065558

Especialidad del local: tapas, bien presentadas pero tapas
Ambiente: informal
Plato que no te puedes perder: hojaldre de foie con huevo frito y reducción de PX
Nos sirvieron todo lo que pedimos de la carta: si
 
1 Ingredientes reconocibles: 9
2 Saludable:8
3 Emplatado y Decoración:7
4 raciones generosas: 9
5 Cocina regional:no
6 Tecnología punta: no
7 Sabroso: 9
8 Equilibrio:7
9 Vajilla y cristalería: 7
10 Relación calidad-precio: 9
Puntuación EMT 65 sobre 80
Puntuación PIG 3


Estamos en pleno barrio de Gran Vía. Esta noche vamos a una de las tabernas que llevan abiertas tiempo. Es un local de tapas pero algo más sofisticadas que en un bar.
Llegamos pronto y nos dejan elegir mesa (es miércoles y se nota la poca gente). Nos pedimos un par de cervezas y nos dejan leyendo las cartas. Con las cervezas vienen unas aceitunas y unos cacahuetes fritos.
Como compañero de mesa no nos arriesgamos: Mestizaje un vino tinto, siempre un acierto, de la bodega Mustiguillo. Impecable en boca pero algo alto de temperatura. Pedimos que nos lo refresquen.
Y vamos a la cena. Como entrantes pedimos un excepcional pulpo con puré de patatas y pimentón de la Vera. Tierno, sabroso, con ese toque ahumado que aporta el pimentón. Rico plato.
Langostinos en tempura con salsa de soja. Bueno eran rebozados no en tempura (le faltaba ligereza al rebozado y crujiente) así como sazonar mejor los langostinos. Si los comíamos solos estaban sosos. Si los poníamos con la salsa de soja, salados...
Echábamos de menos el foie gras a la plancha y esta noche nos lo sirven en un hojaldre con un huevo frito y unos toques de reducción de PX. Con trozos generosos de foie nos hace disfrutar de cada bocado.
Como plato fuerte pedimos un entrecot con patatas fritas y salsa chimichurri. Confieso que nos sorprendió la calidad de la carne: entrecot de corte argentino, no extremadamente grueso pero de buen tamaño. Vino al punto que habíamos solicitado. La salsa chimichurri sobraba porque el sabor de la carne era contundente, sabrosa. No necesitaba aditamentos (sólo la sal a lascas que llevaba). 
Toda la cena nos ha atendido Lis, una argentina simpática, amable y que recibe de buen grado cualquier comentario o pregunta que le hagamos. Nos aconseja el postre y le hacemos caso: pastel de chocolate con dulce de leche. Confieso que para mi gusto le faltaba chocolate.
Quesoy remató la cena con su consabido ristreto. Para mi pedimos un vaquerito de Knockando (delicioso como siempre) y a Quesoy le ponen un limoncello. Esto es detalle de la casa. 













27 de mayo de 2015. Tavella restaurante. Camino Viejo de Líria, 93 Tf 963498771 - 635693656

Especialidad del local: cocina de autor
Ambiente: íntimo, acogedor, agradable
Plato que no te puedes perder: rodaballo a la brasa o cualquier producto del mar o de la tierra que propongan hecho a la brasa
Nos sirvieron todo lo que pedimos de la carta: sólo pedimos el plato fuerte, los aperitivos son elección del chef
 
1 Ingredientes reconocibles: 9
2 Saludable: 9
3 Emplatado y Decoración:9
4 raciones generosas: 9
5 Cocina regional: si
6 Tecnología punta: no
7 Sabroso: 9
8 Equilibrio:9
9 Vajilla y cristalería: 9
10 Relación calidad-precio: 9
Puntuación EMT 72 sobre 80
Puntuación PIG 4

Esta vez nos vamos de excursión. Estamos en Beniferri (ya absorvido por la capital) en la zona trasera del Casino. Estamos en una antigua alquería que ha sido remozada y arreglada para lo que es en la actualidad, un restaurante. Lleva apenas unos meses abierto. Al mando de los fogones Pablo Chirivella. Esta alquería era propiedad de sus abuelos y han dejado una zona como vivienda donde aún reside su abuela. El resto es un restaurante parcelado en pequeños salones-comedores bien decorados, de manera agradable y respetando la estructura de la antigua alquería. 

Cuando llegamos, y dado que no hay comensales en otros salones, nos enseñan el resto del restaurante. Hermoso.
Nos ubican en el salón donde hay algunas otras mesas y nos dejan eligiendo el vino. A lo largo de la cena vendrá otra pareja (que una vez nos saludamos, descubrimos que es el antiguo dueño del restaurante Sangonereta, ya lamentablemente inexistente) que ubicarán cerca de nuestra mesa. Las mesas a muy buena distancia, bien vestidas. 
Sólo nos preguntan por el plato fuerte: si deseamos carne o pescado. La carne sería un chuletón a la brasa. El pescado, un rodaballo también a la brasa. Dado que no es frecuente encontrar en Valencia restaurantes que elaboren pescado a la brasa, nos inclinamos por esta oferta.

Antes de comenzar, un par de cervezas que vienen con unas aceitunas variadas.
Como compañero de mesa pedimos un Riesling del 2013, Steinreich. Con un aroma delicioso y una muy buena acidez que hará una gran tarea de acompañar nuestros platos.
Pero vamos a los entrantes. Ensalada de melón, sandía, guindilla y mojama: refrescante, sabrosa con el punto álgido de la guindilla. Buen plato para el calor.
Corvina con aguachile mexicano y habanero: plato atrevido pero con un picante muy moderado.
Impresionante buñuelo de bacalao con una presencia notable de bacalao.
Canelón de rabo de toro en oblea de arroz sobre endivia asada y puré de judías verdes. Plato soberbio. 
No quisiera olvidar que nos hacen la propuesta de hacernos un arroz si lo deseamos aunque no sea habitual por estas tierras tomar arroz en la cena. Evidentemente, declinamos la oferta.
Y el plato estrella, el sabroso, delicado y tierno rodaballo a la brasa. Nos proponen limpiárnoslo pero decidimos comerlo directamente en la fuente para poder jugar con el crujiente de la piel. Sin dudarlo, el plato de la noche. He de intuir que cualquier pescado o carne hecho a la brasa dado que aumenta varios puntos en sabor, será una delicia.
Como postre nos traen un pequeño trozo de tarta de queso, con helado de chocolate y uvas. Nos ofrecen un vino dulce. Nos ponen una mistela.
Quesoy remata la cena con su consabido ristreto mientras degusto un Knockando refrescado con un hielo (que rápidamente elimino para que no elimine ni un ápice el sabor). 
Al terminar, Pablo salió de la cocina para hablar con los comensales que eramos. Tuvimos una charla muy interesante sobre su familia, su cocina, su restaurante, el presente de la gastronomía. Buena gente, buen chef, buen sitio y muy buena cena










13 de mayo de 2015. El Bouet c/ Puerto Rico, 36 Tf 676560213

Especialidad del local: cocina fusión, creativa y de autor
Ambiente: informal
Plato que no te puedes perder: Figatel de calamar y tataki de atún...imperdonable no tomar el curry del día (sólo para amantes del picante potente)
Nos sirvieron todo lo que pedimos de la carta: si
 
1 Ingredientes reconocibles: 8
2 Saludable: 9
3 Emplatado y Decoración: 8
4 raciones generosas: 9
5 Cocina regional: no
6 Tecnología punta: no
7 Sabroso: 9
8 Equilibrio: 8
9 Vajilla y cristalería: 9
10 Relación calidad-precio: 9
Puntuación EMT 69 sobre 80
Puntuación PIG 4

Una vez más nos desplazamos al barrio de Ruzafa. Este barrio está repleto y cada día más de locales para comer, cenar, tomar una copa. Todas las ofertas son interesantes y variadas. Esta noche vamos a un local que ya lleva 3 años. Estaba en mi lista pero aún no habíamos ido. Esta es la noche.
Pese a la noche tan calurosa que hace y que me han avisado que no tienen aire acondicionado (si unos grandes ventiladores en el techo), decido hacer la reserva dentro del local. Según vamos cenando el calor irá en aumento por lo que el postre nos lo tomaremos en la terraza. Pero no avancemos. Vayamos en orden.
He llegado sola y mientras Quesoy va a aparcar el coche, me tomo una cerveza bien fría que hace mis delicias. Mientras voy ojeando la carta y eligiendo los platos que degustaremos. 
Como el tercero de nuestra mesa, invitamos a un cava Nodus, un cava D. O. Valencia, correcto con un toque algo afrutado pero con buena acidez lo que nos permitirá pasar de un plato a otro sin problemas.
Y vayamos a la cena. Ordenan los platos de tal manera que el picante no nos fastidie el sabor de los siguientes platos. Tataki de atún con wasabi (al que le habían quitado todo el picante) y soja emulsionada. Plato delicioso. El atún en su punto y jugar con la salsa de wasabi y de soja eleva el plato varios puntos.

Figatel de calamar y cilantro con majada de almendras y dátiles. Espectacular plato. El sabor del calamar impecable. El conjunto, soberbio.

Pulpo braseado sobre humus. Aunque a Quesoy le pareció que al pulpo le faltaba algo más de brasa, a mi me pareció en su punto: tierno, sabroso, nada gomoso. Volvemos a jugar con las tres gotas de salsa diferentes y junto al humus. Cada bocado un festival.

Carrillera thai. Carne supertierna, sabrosa y con un buen toque picante. Este plato junto con el anterior, estaban fuera de carta. Si pensáis acudir a este local, no perder de vista los platos que tienen fuera de carta. Son sorprendentes. 
Y como queremos llegar al curry, varios de los anteriores platos nos han puesto medias raciones. Con este también vamos a tomar una media ración. Un tremendo curry verde de pollo y calabacín: picante, muy bien especiado, juguetón....Delicioso. 
En este plato ha venido Tono (jefe de los fogones) a hablar con nosotros. Nos comenta que la pasta de curry que utiliza (tanto del verde, rojo como el amarillo) los elaboran ellos. Los ingredientes se los traen para que puedan conseguirlo desde Thailandia. Comentamos lo delicioso del picante, lo diferente que es el picante mexicano, del hindú, del thai...La conversación es muy instructiva. Nos propone un postre que nos calme el picante: fresas y otras frutas con una deliciosa salsa, nata y un crumble crujiente. Postre refrescante, poco dulce y que nos devuelve nuestras papilas. Este postre viene con unas cosas del blanco de Vegalfaro chardonnay que junto al postre y el frescor de la terraza nos reaniman. 
Buen sitio para dejarse llevar por especias, sabores, picantes y el buen hacer. 










29 de abril de 2015. Simalú c/ Salamanca, 26 Tf 963959995

Especialidad del local: cocina peruana
Ambiente: íntimo, formal
Plato que no te puedes perder: ceviche y anticucho de ternera.
Nos sirvieron todo lo que pedimos de la carta: pedimos un menú de degustación.menú tradición
 
1 Ingredientes reconocibles: 8
2 Saludable: 9
3 Emplatado y Decoración: 9
4 raciones generosas: 9
5 Cocina regional: si
6 Tecnología punta: no
7 Sabroso: 9
8 Equilibrio: 8
9 Vajilla y cristalería: 9
10 Relación calidad-precio: 9
Puntuación EMT 70 sobre 80
Puntuación PIG 4

Vamos en busca de un local que lleva abierto seis meses. Al entrar vemos un restaurante cuidado, con mesas bien vestidas, elegante pero sin agobiar. Nos gusta.
Una vez más somos los únicos comensales para la cena. Nos ubican en una mesa amplia y nos dejan leyendo la carta. Mientras, nos tomamos unas cervezas con un maíz tostado (de los tantos que tienen) sabroso y que nos hace predecir que la cena va a ser de las buenas.
Como acompañante a la cena nos inclinamos por un vino tinto, Mestizaje de las bodegas Mustiguillo. Vino joven de esta bodega con coupage de varias uvas, entre ellas la bobal. Vino gustoso, siempre divertido y que ensambla perfectamente tanto con carnes como pescados. Nos gusta.
Y vamos a la cena. Como detalle de la casa nos traen un aperitivo de 'bullit valenciano' pero con toques peruanos: quinoa, sazonador peruano. Sabroso y divertido comienzo.
Ceviche de pescado de lonja con su leche de tigre. Impresionante ceviche de corvina bien aderezado. 
Nos traen rocoto (en finas láminas y abundante aceite) para que nos sirvamos a nuestro gusto. Esto alegra de una manera definitiva al ceviche. Nos encanta. 

Nos traen una bandeja con diferentes panes y nos dejan elegir: comenzamos con unos de romero. Más tarde pediremos uno de nueces. Ambos tiernos, tibios y de grato sabor.

Causa con sardina ahumada. Causa es una de sus innumerables variedades de patatas. 

En esta ocasión viene en forma de puré bien aliñado y un toque picante. Junto a la sardina ahumada conforma un bocado delicioso.


Empanadilla de aji de gallina con dos salsas. Una crujiente y bien rellena empanadilla que junto al juego de las dos salsas lo hacen un bocado entretenido.

Anticucho de ternera con salsa criolla. Un pincho con unas delgadas láminas de ternera muy tierna y de un tremendo sabor a carbón. Un plato excepcional.

Sudado de atún soasado con gamba. Lleno de sabor y texturas. El atún muy bien hecho, tierno y sabroso. Buen plato.
Prensado de costilla ibérica con huacatay. Profundo y delicioso sabor. Nos pilla con poco apetito pero hay que continuar. Pese a esto, no dejamos de disfrutar de los sabores de los platos que siguen sorprendiéndonos. 
Hace un par de platos que hemos tenido que pedir un par de copar de vino para terminar la cena. Nos proponen probar el vino que tienen de la casa. Es un ribera del Duero que les etiquetan con su nombre. Es un vino muy correcto y elegante como buen ribera.
Desde hace unas cenas, Quesoy se ha agenciado una cámara de fotos de las de verdad...con objetivos, grandota. Vamos, nada discreta pero que hace unas fotos muy pero que muy buenas. Al ver cómo hace las fotos, Gustavo quien nos ha atendido durante toda la cena, además de dueño y chef del restaurante, nos ha preguntado el motivo de las fotos. ¿Y por qué cuento esto? porque al llegar al postre han decidido ponernos una degustación de postres y no sólo el que venía en el menú de degustación. Mouse de guanabana, bizcocho de maíz con helado de lúcuma y arroz con leche. Todos ellos deliciosos incluso para los no amantes del dulce: originales, sabrosos y que rematan la cena a la perfección.
Nos quedamos hablando un rato con Gustavo. Hablamos de la cocina peruana, de lo bien acogida que (por fin) está siendo en Valencia, de la cantidad de ginebras que tiene tan bien escogidas. Y nos habla del pisco. Le reconozco que los aguardientes me cuestan. Me propone que pruebe el pisco reposado...Este si. 
Repetiremos seguro porque hay que probar el resto de ceviches. Buena cocina peruana, sin estridencias, bien elaborada, con muy buenas materias. Y todo esto (que ya es bueno de por si) con un trato muy correcto y profesional en un ambiente sobrio y muy agradable. Nos ha gustado mucho.