4 de marzo de 2015, Nozomi Sushi Bar C/ Pedro III el Grande, 11 Tf 961487764

Especialidad del local: cocina japonesa
Ambiente: acogedor, minimalista
Plato que no te puedes perder: usuzukuri de pez limón y temaki de langostino con panko y salsa picante
Nos sirvieron todo lo que pedimos de la carta: era un menú de degustación
 
1 Ingredientes reconocibles: 5 (maldita incultura oriental que tenemos)
2 Saludable: 10
3 Emplatado y Decoración: 9
4 raciones generosas:8
5 Cocina regional: si
6 Tecnología punta: no
7 Sabroso: 9
8 Equilibrio: 9
9 Vajilla y cristalería: 9
10 Relación calidad-precio: 10
Puntuación EMT 69 sobre 80
Puntuación PIG 4

Esta noche vamos a encontrarnos con un local de reciente apertura. Apenas lleva desde diciembre abierto y ya tuve problemas para conseguir hacer una reserva. Esta vez hice la reserva quince días antes y sólo quedaban las mesas de barra (cara a la cocina) cosa que me importó nada. Así que estamos en el barrio de Ruzafa para encontrarnos con un restaurante japonés. La fama de sus dueños preceden a la apertura de su nuevo local: Nuria en la cocina y Jose Miguel en sala son los anfitriones junto a un ejército de ayudantes.
Nos ubican en nuestra mesa-barra y desde allí observamos toda la cocina: abierta apenas a un metro de nosotros cuatro cociner@s, entre ell@s Nuria, se dedican a la elaboración de los pedidos. Cada persona está elaborando una especialidad: makis, tatakis, niguiris...sus manos vuelan sobre los ingredientes y lentamente y ante nuestros ojos van confeccionando hermosos platos llenas de colores, detalles y, sobre todo, sabores. 
Muchas mesas ya están llenas pero se irán llenando a lo largo de la cena. Es miércoles y nos encanta ver un local tan lleno. 
Pero vamos a lo nuestro. Decidimos pedir un menú de degustación para ver un abanico de platos diferentes. Como vino y para acompañar nuestra cena nos decidimos por un blanco un Quinta da Muradella, vino de Monterrei, un vino blanco elegante, tranquilo y de fácil paso. Preguntamos a Jose Miguel si irá bien a nuestra cena y nos da el visto bueno. 
Y vamos con la cena.
Como detalle de la casa nos ponen un pequeño aperitivo de col con sésamo y salsa ponzu: fresca y refrescante por el toque cítrico de la salsa.
Como entrantes hay dos diferentes: una sopa de miso que dará buena cuenta de ella Quesoy y una ensalada de algas, sésamo y aceite de sésamo que será para mi. Buenos entrantes, diferentes pero ambos sabrosos.
Y comienzan los platos que estaba esperando: tataki de pez volador, peras y salsa ponzu. (Desde este momento pido disculpas si equivoco los nombres o mi grafía es incorrecta). Plato fresco, refrescante y lo que nos encanta es la cremosidad del pescado (tierno, cremoso, sabroso....impresionante).
Usuzukuri de pez limón con brotes de berros. Precioso y perfecto plato con un toque ahumado que nos enamora. Preguntamos y nos dice que el sabor es por el aceite que elabora su suegro (aceite de oliva virgen extra a la brasa). Este ingrediente redondea el plato. Se erige en el plato estrella de la noche.
Nigiri de salmón braseado: tierno, sabroso, cremoso. De atún: impecables. De pez mantequilla: deliciosos.
Makis de pez mantequilla con uramaki de cangrejo: todos ellos deliciosos, sobre todo el de cangrejo. 
A cada plato nos dan instrucciones de si ponerles soja, de si sólo unas gotas de soja o si lo mejor es comerlo tal cual lo que facilita y, sobre todo, nos hace degustar los platos correctamente.
Un delicioso temaki de langostino rebozado de panko con salsa picante. Tremendo.
A estas alturas hemos hecho corto con el vino y nos pedimos dos copas. Nos proponen un vino un tanto peculiar que después de probarlo le damos el visto bueno: Alba un Palomino Fino, un blanco peculiar. Casi sin aromas pero en boca pese a que su entrada es como si fuera un blanco dulzón, deja un toque seco, con cierto amargo que limpia y deja las papilas con ganas de más. Nos gusta.
Y nos queda el postre: una crema de jengibre, con bizcocho y crujiente de manzana. 
Quesoy remata la cena con su consabido ristreto mientras yo apuro las últimas gotas de Alba.
Delicioso sitio con deliciosa comida con delicioso trato. Les auguramos un gran futuro. Volveremos.

18 de febrero de 2015. Restaurante el Salaten, c/ Quart 89 (frente jardin botánico) tel 963154132

Especialidad del local: cocina de mercado
Ambiente: informalmente acogedor
Plato que no te puedes perder: carpaccio de roast beef y la croqueta (esta era de jamón ibérico)
Nos sirvieron todo lo que pedimos de la carta: era un menú de tapas
 
1 Ingredientes reconocibles: 9
2 Saludable: 9
3 Emplatado y Decoración: 7
4 raciones generosas: 9
5 Cocina regional: no
6 Tecnología punta: no
7 Sabroso: 9
8 Equilibrio: 8
9 Vajilla y cristalería: 8
10 Relación calidad-precio: 9
Puntuación EMT 68 sobre 80
Puntuación PIG 4

Vamos a encontrar un local que no lleva mucho tiempo abierto y que regentan unos conocidos de el miércoles toca y que acogieron una de nuestras cenas-maridaje que realizamos hace años. Son Juan y José, antiguos propietarios de Les Nits y que desde hace años, ya no regentan ni tienen nada que ver (aunque los nuevos gerentes mantienen el nombre del restaurante y hasta hace muy poco, también mantenían el número de teléfono). Ahora están llevando adelante un gastrobar para adaptarse a los tiempos que corren.
Hay alguna mesa ocupada y nos dejan que elijamos la mesa que más nos guste, En sala, como siempre, Juan nos atenderá con su buen hacer. En los fogones estará José. Pedimos unas cervezas mientras nos leemos y decidimos qué vino vamos a tomar (porque el menú es el que tienen elaborado de tapas) que vienen acompañadas con unos cacahuetes. 
Después de leer la carta nos decidimos por un Finca Terrerazo del 2011: de la bodega Mustiguillo de Utiel (Valencia) de uva bobal 100% y primer vino de pago de la comunidad valenciana. Viene un poco subido de temperatura pero así nos deja apreciar todo su aroma, su potente toque de toffe, de tostados. En boca, profundo, con muy buena persistencia, muy goloso. Pedimos que nos lo refresquen algo más aunque sabemos que perderemos todos estos matices.
Y vamos a la cena. Como entrantes nos sirvieron un gazpacho de remolacha que viene con un pincho de tomate y queso fresco. Un toque refrescante para comenzar.
Carpaccio de roast beef. Impresionante! Un delicioso roast beef, sabroso y tierno y cortado muy fino. 
Fritos de Salatën: un vasito con tres piezas con una tempura delicada. La croqueta estaba de escándalo.
Rollitos crujientes de cordero al curry. Muy sabrosos.
Fuera del menú de tapas pedimos una sepia sucia con chorizo que hizo las delicias de Quesoy (yo encontré el plato demasiado contundente).
Como plato fuerte nos elegimos de entre todos los que habían un 'all i pebre' que estaba francamente bueno y un entrecotte a la piedra que para ser de menú estaba muy tierno y sabroso. 


Como postres elegimos dos (ya que correspondían al menú de tapas): un brownie que tampoco estaba muy allá y un hojaldre con queso que no probé porque Quesoy se lo comió enterito y verdadero sin dejarme probar ni las migas. 
Esta vez si que Quesoy remata la cena con su consabido ristreto  mientas le acompaño con un vaquerito de Jack Daniels.
Una vez terminada la cena nos quedamos charlando con los dueños. Nos comentan que almediodía tienen un buen número de arroces que se pueden comer como menú o se puede llevar a casa; que están avanzando lentamente porque comenzar de nuevo después de un tiempo de inactividad es complicado pero se puede y están luchando. Con su buen hacer, seguro lo conseguirán. Volveremos porque no queremos perdernos esos arroces que nos cuentan.

28 de enero de 2015. Restaurante Augusto Salvi c/ Héroe Romeu, 4 Tf 963850973

Especialidad del local: cocina italiana
Ambiente: íntimo, formal, acogedor
Plato que no te puedes perder: burrata con alcachofas y tomates secos y canelones de bogavante y gambas
Nos sirvieron todo lo que pedimos de la carta: si
 
1 Ingredientes reconocibles: 9
2 Saludable: 9
3 Emplatado y Decoración: 7
4 raciones generosas: 9
5 Cocina regional: si
6 Tecnología punta: no
7 Sabroso: 9
8 Equilibrio: 8
9 Vajilla y cristalería: 8
10 Relación calidad-precio: 9
Puntuación EMT 68 sobre 80
Puntuación PIG 4

Estamos por la zona del mercado de Abastos y vamos a buscar un restaurante clásico italiano, un restaurante que lleva abierto unos trece años.
Entramos en un local decorado de forma clásica, con luz tenue y unas mesas bien vestidas y con una distancia buena entre ellas.
Nos dejan que elijamos entre las mesas que están libres (pese a ser miércoles y final de mes, hay varias mesas ocupadas. ¡Enhorabuena!).
Nos ofrecen algo de beber antes de cenar y pedimos unas cervezas italianas: Peroni, una cerveza rubia muy sabrosa. Viene con unos cacahuetes fritos. 
El dueño viene a nuestra mesa y nos deja las cartas pero a la vez se sienta y nos describe mejor los platos que incluye. Nos va describiendo y vamos confeccionando lo que será la cena. Para acompañarla nos inclinamos por un prosecco: Foss Marai de Marai de Marai de Valdobiaddene, un vino espumoso elegante, de burbuja fina y sin grandes pretensiones. Fácil de beber y que va a acompañar amablemente nuestra cena.
Como entrantes pedimos un carpaccio de pulpo y gambas: buen y tierno pulpo con un montoncito de gambas. A la vez nos traen unos panecillos recién hechos (nos comentan que hornean todos los días sus propios panes) y una mesa con unos porrones de aceite de oliva. Cada porrón lleva un aceite que han aderezado con guindillas, albahaca y otras delicias. Fantástico.
Una excelente burrata con alcachofas y tomates secos. La burrata cremosa, tremendamente sabrosa, con un postgusto impresionante. Nos emociona.
Ravioli de funghi: ricos ravioli bien rellenos y con una salsa de setas. Hay que destacar que la pasta, toda la pasta es casera y por lo tanto es ligera, rica y muy sabrosa.
Como postre tenemos problemas porque Quesoy quiere helado de café y yo quiero una pannacotta con chocolate caliente. Bueno, supongo que para que no discutamos nos traen los dos. El helado está rico pero la pannacotta con chocolate caliente está para sentirnos en el cielo. No hay que perderse el probar cualquiera de las pannacotta que tienen en carta.
Nos ofertan café pero esta noche Quesoy no quiere. Claro, después del helado de café (con potente sabor a café) no apetece más café. Nos ofertan unos digestivos: Quesoy se inclina por una grappa, que resultó demasiado amarga posiblemente por una deficiente destilación, comentado este extremo, nos prometieron ponernos de la buena el proximo día, y a mi me traen dos licores algo más suaves: una Averne de Sicilia (que me encantó) y un Ramazzotti de Milán (que bien pero no me gustó tanto como el Averne).
Una cena italiana para nuestra cena de miércoles. Buen sitio para tomar una excelente pasta casera y probar vinos italianos a precios muy correctos.