3 de diciembre de 2014, Dolium c/Emili Panach i Ramos 'Milo', 4 Tf 963 93 07 09


Especialidad del local:cocina de mercado
Ambiente: formal, acogedor
Plato que no te puedes perder: pulpo cocido con verduras al vapor y salsa thai
Nos sirvieron todo lo que pedimos de la carta: fue menú de degustación
  
1 Ingredientes reconocibles: 8
2 Saludable: 9
3 Emplatado y Decoración: 9
4 raciones generosas: 9
5 Cocina regional: No
6 Tecnología punta: no
7 Sabroso: 9
8 Equilibrio: 9
9 Vajilla y cristalería: 9
10 Relación calidad-precio: 9
Puntuación EMT 71 sobre 80
Puntuación PIG 4

Vamos a encontrarnos con un local que lleva tiempo en nuestras listas de deseados y esta vez, Quesoy me gana por la mano. El local es formal, con mesas bien vestidas y con excelente separación entre ellas.
Nos ubican en una buena mesa alejados de otras mesas que están ocupadas. Nos dejan las cartas u nos traen un detalle de la casa: unas papas y unas aceitunas.
Después de leer y ver el menú de degustación, nos inclinamos por pedirlo (su especialidad es el steak tartar y lo tienen como el principal del menú de degustación en el apartado carne). 
Para acompañar la cena tenemos un excelente compañero: Mauro del 2012, de las bodegas Mauro, de la D.O. de tierras de Castilla y León. Viene un poco subido de temperatura y muy cerrado. Lo dejamos abierto y con algo de frío. Nos enamora al primer sorbo, goloso, elegante, muy cremoso y con una impecable persistencia. 
Fuera del menú pedimos unas anchoas que vienen sobre queso fresco y rodaja de tomate. Las podrían poner solas porque son deliciosas y no necesitan de ayuda: muy bien desespinadas, esponjosas y con un buen toque de salazón. Soberbias.
Y comenzamos con la cena. Como entrantes viene una crema de alcachofas con salteado de gamba roja: deliciosa crema de alcachofas (estamos en temporada y hay que aprovechar) que junto a la gamba producen un bocado excepcional. Verdaderamente deliciosa. Tremendo pulpo cocido con verduritas al vapor y salsa thai: perfecto. La salsa con un contundente sabor a citronela, un buen toque de curry, con unas verduras crujientes y un pulpo tierno y sabroso. Plato impecable que lo convierte en ganador de la noche (aunque Quesoy prefiriera el anterior plato, el de la crema de alcachofas. Pero como la que escribe soy yo....pues eso).
Como plato principal pasamos de tomar pescado y nos decantamos por un steak tartar. Creo que es el único plato donde no estamos de acuerdo. A Quesoy le gusta suave, con poco picante. A mi me gusta bien subido de picante. Y esta noche lo tomaremos cada cual a nuestro gusto. Nos traen unas muestras para probar y pido que al mio le aumenten el picante (¡me encanta!). Está muy bien especiado y realizado en una mesa auxiliar al lado de nuestra mesa. Muy buen steak tartar que viene con unas rebanadas de pan tostado.
Como postre tenemos un brownie  con royal de mascarpone y helado de café: buen postre no demasiado dulce que redondea la cena.
Quesoy remata la cena con su consabido ristreto mientras le acompaño tomando un vaquerito de Jack Daniels. Nos los traen con unas rocas de chocolate blanco.
Buena cena, buen sitio a tener en cuenta.

 El voto particular de Quesoy: La crema de alcachofas con gamba, desde mi punto de vista, supera al excelente plato de octopodo con salsa Thai, y lo hace al menos, con una cabeza de ventaja, convirtiendose "en boca", en una experiencia absolutamente exquisita. 


19 de noviembre de 2014. Come & Calla c/ Poeta Antonino Chocomeli, 1 Tf 962056517

Especialidad del local: tapas de siempre renovadas
Ambiente: informal, acogedor
Plato que no te puedes perder: corazones de alcachofa con cecina de León (siempre que sean temporada de alcachofas, claro)
Nos sirvieron todo lo que pedimos de la carta: no tenían el cava Privat pero nada mal el que si tenían
  
1 Ingredientes reconocibles: 8
2 Saludable: 9
3 Emplatado y Decoración: 8
4 raciones generosas: 9
5 Cocina regional: No
6 Tecnología punta: no
7 Sabroso: 9
8 Equilibrio: 9
9 Vajilla y cristalería: 8
10 Relación calidad-precio: 9
Puntuación EMT 69 sobre 80
Puntuación PIG 4



Estamos en el distrito de Campanar, en el barrio de Campanar y venimos a cenar al nuevo local de Alejandro Platero y Raquel. En este local vamos a encontrarnos con las tapas de siempre pero actualizadas en las manos de Alejandro. 
En este local, a los fogones está Alejandro (otro Alejandro) y en sala Carlos (quien nos atenderá durante toda la noche y resolverá nuestras dudas sobre los platos). Nos recibe este último y nos deja que elijamos mesa (hay una mesa ocupada y durante nuestra cena se llenaran otras tantas, cosa que nos gusta). Nos trae las cartas y nos deja con ellas.

Es una carta fácil: entrantes fríos, calientes, pepitos, pataquetas y otras posibilidades, una carta de vinos corta pero bien elegida, unos postres y buenos precios.
De la cocina sale Raquel. Esta noche estamos de poco incógnito. Como siempre encantadora es quien nos da la mala noticia que aún no han recibido el cava Privat. Bueno, lo sustituimos por un Cinta Púrpura de Juve Camps: imperioso, con buena persistencia. Pero vayamos al principio.
Nos traen unos chips de plátano macho y yuca junto a unas cervezas artesanas Turia, tenemos mucha sed que va a ser complicado cubrir con una botella de cava. Además el primer plato que viene son los deliciosos corazones de alcachofas con cecina de León. Impresionantes, tiernas, sabrosas. La cecina ahumada, gustosa. Un plato de diez. Las alcachofas se llevan muy mal con los vinos, los cavas así que las hemos tomado con la cerveza. Ha sido una batalla bastante equilibrada.
Buñuelos quemados de bacalao. Delicados, jugosos. Me encantan estos buñuelos.
Croquetas de ropavieja: como en casa, bien jugosas, con un crujiente rebozado. Muy buenas.
Gambones crujientes con mahonesa de chipotle. Le pedimos más picante pero siguen teniendo sus reservas con el picante. Lo entiendo. A quien no le gusta el picante este le puede fastidiar este plato. Mi tolerancia al picante, como la de Quesoy, es bastante buena y lo hemos echado de menos.
Pepito de pisto con tonyina: el pepito de toda la vida. El tomate con cero acidez (cosa que agradezco) pero con algo de falta de sazón. Quesoy echa de menos el huevo duro y los piñones. ¡Qué vuelta a la juventud!
Pepito de sobrasada con queso curado y miel. Bien resuelto pero sería bueno que la sobrasada fuera algo más contundente (con más pimentón) para que su presencia fuera la principal y no quedara desdibujada por el queso y la miel. De todas formas es un pepito rico rico.
Como postre nos pedimos unos quesos artesanos: un picón (sabroso), un gorgonzola (suave y tremendamente cremoso) y un queso de Lleida (potente y rico) que nos hacen quedar ahítos de esta cena.
Quesoy remata la cena con su consabido ristreto mientras yo tomo un four roses con hielo. Al finalizar la cena, Alejandro sale a sala a hablar con los comensales. Le comentamos los peros que hemos encontrado y lo delicioso de los platos. Amena conversación con quien maneja la cocina.

5 de noviembre de 2014. Restaurante Coloniales Huerta c/ Maestro Gozalbo,13 Tel 963 348 009

Especialidad del local: cocina de mercado
Ambiente: informal, acogedor
Plato que no te puedes perder: Langostinos rebozados en kalinda y salsa chipotle
Nos sirvieron todo lo que pedimos de la carta: era un menú cerrado (cena-maridaje)
  
1 Ingredientes reconocibles: 8
2 Saludable: 9
3 Emplatado y Decoración: 8
4 raciones generosas: 9
5 Cocina regional: No
6 Tecnología punta: no
7 Sabroso: 9
8 Equilibrio: 9
9 Vajilla y cristalería: 8
10 Relación calidad-precio: 9
Puntuación EMT 69 sobre 80
Puntuación PIG 4

En este local ya hemos estado. Estuvimos el 14 de septiembre de 2011  y el 21 de septiembre de ese mismo año (volvimos porque teníamos ganas de probar sus salazones). Esta vez volvemos porque hay una cena maridaje con una bodega que nos apetece, Bodega Manuel Manzaneque (denominación de origen Finca Élez). Así que una vez más venimos a disfrutar del buen hacer de este local. 
Estamos en el distrito de L'Eixample. Como cada uno acude al local, Sergio (quien nos atenderá en ciertos platos y procurará que podamos hacer buenas fotos de las botellas de vinos) me conduce a nuestra mesa. Nos han puesto en una mesa un tanto aislada (mesa que me encanta) porque se encuentra rodeada de estanterías con productos que puedes comprar (dado que este local tiene una gran zona destinada a compras de productos gourmet. 
Mientras espero pido una cerveza que, como siempre, viene acompañada de papas con sabor a romero y unas deliciosas aceitunas negras.
Dado que es una cena-maridaje, Verónica (distribuidora de la bodega) hará introducciones de cada uno de los vinos. Pero comencemos.
El primer vino es un chardonay joven, fresco con toques cítricos y muy glicérico. Muy agradable de tomar. Viene maridando una impresionante burrata con tartar de tomate. La burrata estaba cremosa, sabrosa y jugaba bien (pero ganando) con el tartar de tomate y las lonchas de mojama.
El siguiente plato es un carpaccio de presa ahumada con lascas de parmesado. Buen plato que viene acompañado del primer tinto, un tinto joven (tempranillo y cabernet sauvignon) nada ácido, para ser joven debido a su paso por barrica. 
El plato estrella de la noche fueron unos langostinos rebozados en kalinda y con salsa de chipotle. Le pedimos a Sergio que traiga aparte algo más de salsa (adoro el picante). El conjunto de lo crujiente y sabroso del langostino con la salsa de chipotle (bastante modosa pero suficientemente picante) hacen un plato soberbio y divertido. Viene con un blanco tremendo: un chardonay fermentado en barrica. Pertenece al grupo de blancos a los que me he rendido, son potentes, redondos, golosos. Y este forma parte del grupo: combate perfectamente con el picante, limpia la boca y deja las papilas preparadas para el siguiente bocado. Matrimonio perfecto.
El plato principal de carne son unas costillas braseadas con jugo de cítricos. La carne deliciosa, tierna y potente de sabor (Quesoy la encuentra algo pasada. Yo la encuentro perfecta. Por una vez no estamos de acuerdo). La pincelada de cítricos, aligera el bocado. Muy buen plato. Viene con un tinto llamado Nuestra selección: Tempranillo, merlot y cabernet sauvignon, potente pero amable, redondo y con muy buena persistencia.
Como postre nos traen una selección de quesos (bastante potentes) con dados de membrillo que hacen la delicia de nuestros paladares. Ya lo estaban pero con este plato todos los vinos están tremendamente buenos. Viene con un 'huertonic' un combinado de oporto y tónica. Si, pese a lo estravagante de la mezcla es un combinado refrescante, fácil de beber y de grato sabor.
Como Sergio sabe de mi gusto por el picante, trae a nuestra mesa un chile (no se de qué tipo) seco y hecho copos para que lo probaramos. Tremendo picante, adormece la lengua pero está espectacular.
Quesoy remata la cena con su consabido ristreto mientras apuro el poco vino que ha quedado en mis copas. 

23 de octubre de 2014. La Embajada Restaurante Plaza Alfonso el Magnánimo, 7-1º Tf 963941801

Especialidad del local: cocina de autor
Ambiente: formal, íntimo
Plato que no te puedes perder: lomo de pescadilla al pil pil con encurtidos. 
Nos sirvieron todo lo que pedimos de la carta: pedimos menú de degustación La Embajada
  
1 Ingredientes reconocibles: 8
2 Saludable: 9
3 Emplatado y Decoración: 9
4 raciones generosas: 9
5 Cocina regional: No
6 Tecnología punta: si
7 Sabroso: 9
8 Equilibrio: 9
9 Vajilla y cristalería: 9
10 Relación calidad-precio: 9
Puntuación EMT 71 sobre 80
Puntuación PIG 4



Bueno...a este restaurante le tenía muchas ganas. Debido a sus celebraciones y al tempo de nuestras reservas, se ha hecho esperar pero aquí está nuestra cena de miércoles en La Embajada. 
Su chef, Nazario Cano es uno de los grandes de nuestra ciudad: creativo, sorprendente, respetando el producto, con platos divertidos y sabrosos. Pero vayamos a lo importante. 
Estamos en el distrito de Ciutat Vella en el barrio de Sant Fransecs en un palacete impresionante, con unas escaleras y un artesonado que ya nos hace pensar que esta cena va a estar por todo lo alto para luego descender suavemente a los postres visitando el resto de estancias, algunas en su estado original y otras adaptadas a los usos actuales donde se ha ubicado incluso un bar de tapas y otras que corresponden a los usos que se le han ido dando a lo largo del tiempo, donde llego incluso, a convertirse en establecimiento militar. Una de las piezas mejor conservadas podemos verla al final del post.
Pese a que hoy también hay varias celebraciones de grupo, al estar en los salones del fondo, ni nos enteramos. Nos ponen en una mesa bien vestida, impecable aunque no es ninguna de las que tienen en los miradores (no os olvidéis, cuando reservéis, pedir una de esas dos mesas. Mesas de dos o tres comensales, íntimas, con unas vistas deliciosas sobre la plaza) pedimos una con mejor luz y nos cambian a una cerca de los ventanales. 
Nos dejan con las cartas. La de vinos es bastante previsible, poco arriesgada pero encontramos un Pétalos del 2012, de el Bierzo, que como siempre no nos defrauda: sabroso, rotundo y que va domesticándose según pasa la cena. Hacemos corto (porque la cena es larga, larga muuuuy larga) y nos ofrecen un vino por copas Mascarilla, un rioja elaborado a base de tempranillo fácil de beber (será un detalle de la casa y lo sabremos al final de la cena). 
En todo momento nos atenderá Jose quien atenderá y responderá todas nuestras preguntas y dudas. 
Y vienen los aperitivos-entrantes: rollitos de arroz con arroz con marisco, ali oli y quisquilla, bocado sabroso que nos rememora en boca al arroz a banda. Huevitos de codorniz con ajo negro a la lumbre: bocado ahumado y delicado. 
Crujiente de lechuga con velo de tocino ibérico y caramelo, bocado fresco y sorprendente por los matices que aunque suenen a poca sintonía, producen una buena obra en conjunto. 
Crujiente de chirivía con horchata de chirivía, para los amantes de la chirivía, entre los que me encuentro, entrante delicado, sabroso y refrescante. Torta de pipas de calabaza y anchoas, una vez más ricas texturas y profundo sabor a anchoa. Mantequilla de sardinas con un pan de hogaza realmente bueno. Ajo negro, siempre sorprendente. Falsa trufa: realmente una molleja con truja en una lámina muy fina. Impresionante. Chupito de bullit valenciano con ralladura de napicol de tremendo sabor y crujientes encuentros. 
Mouse de tuetano de coliflor de sorprendente sabor y presentación. Bombón de soja con turrón...fue el último pero se lo merecía. Sabor delicado y de combinación perfecta. De-li-cio-so.
Como platos fuertes nos sirvieron un lomo de pescadilla al pil pil con encurtidos...sin palabras. Tres bocados pero ¡qué tres bocados!. 
Gazpacho de sepia con torta. Como todos los anteriores platos sabroso, impecable en texturas y sorprendente en boca.
Cierva con ostra con yogur de anguila ahumada al estilo thai. De nuevo sin palabras. Nos hace ronronear de placer.
Nos traen otro plato dado que nos ven disfrutando tanto de la cena y es un plato que tienen pensado incluir en carta: mouse de sangre de caza con liebre, divertidas texturas y tierna lámina de liebre.
En el postre viene  Nazario Cano (va pasando por todas las mesas) a nuestra mesa y nos dedicamos a hablar con él. Después atendemos al postre una piña colada con falso coco y tierra de galletas oreo. Fantástico final para una fantástica cena.
Quesoy remata la cena con su consabido ristreto que viene impecable (de hecho es la primera vez que le preguntan si desea un ristreto) mientras yo apuro mi copa de vino.