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18 de febrero de 2009. La Alacena

Esta noche nos vamos de cena a un local ubicado en el distrito de Camins al grau, barrio de Penya-roja: La Alacena.
En una calle con poca vida comercial, por lo menos nocturna, nos encontramos con un local con aire moderno, un ocurrente panal donde duermen las botellas de vino y una decoración original y agradable, muy luminosa.
Nos sitúan en una mesa para cuatro, muy de agradecer, y nos traen las cartas. Al sentarnos podemos observar mejor el local: hay una pared adornada con cantos rodados que la convierten en una bonita decoración natural y una gran columna central tapizada de pizarra que se transforma en una gran carta donde se disponen los nombres de los vinos que tienen ofertados (por copas y/o botellas) y los platos de comida. Buena ocurrencia.
Nos atenderá Sebastian, un sueco que ya tuvo contacto con la hostelería de su país y que se desvive por atender, sugerir y aprender. Confiesa que desconoce muchos vinos de la carta porque "en mi país los vinos españoles conocidos son los riojas" (comenta). De los vinos sugeridos nos llama la atención un rioja con un precio tremendamente económico para haber dormido 24 meses en barrica americana, Jaldun, un rioja que pedimos nos sirvan una copa para probarlo. Pese a que es un joven engreído, apunta maneras y si la comida fuera contundente y el paladar poco limado, es un buen vino para una cena. Pero nos apetece algo más tranquilo...así que Karoleta se inclina por uno de sus 'ojitos', Santa Rosa del 2003, un vino de Alicante que poco hay que decir de él: tranquilo, elegante, aromático, candidato perfecto para cualquier momento. Lo traen a buena temperatura.
Los platos elegidos son, y después de apetecernos otros platos pero indicarnos que hoy no los tienen como por ejemplo los crujientes de pato y las anchoas..otro día será: carpaccio de buey con queso parmesano (una finas y tiernas lonchas de buey espolvoreadas por una generosa cantidad de queso, sal y aceite. Nos lo terminamos casi sin darnos cuenta), foie casero con manzana verde y reducción de PX (buen foie con sus tropezones de manzana. Lástima que estuviera sobre un lecho de cebolla caramelizada que con su sabor impertinente molesta al foie), pimientos de piquillo rellenos de morcilla ibérica (excepcional y original plato. El mejor de la noche) y huevos rotos con foie y queso curado (Quesoy comenta que hay demasiadas patatas y los huevos están demasiado cuajados. El plato requiere de más cantidad de foie, necesita ser redondeado, aunque sin dudarlo es un buen plato).
Como postre nos inclinamos por una tarta de chocolate: una brutal tarta de chocolate con jarabe de chocolate con la pena que se les había quemado algo el borde, pero hasta llegar ahí...mmmmm ¡soberbia!
Quesoy remata la cena con su consabido ristretto. Nos ofertan una mistela como digestivo. Pedimos sólo una para probarla: viene en una licorera así que nos quedamos sin saber de dónde es aunque tiene un intenso aroma a moscatel...¿mistela de Alicante?

1. Ingredientes reconocibles: 9
2. Saludable: 5
3. Emplatado y decoración: 5
4. Raciones generosas: 9
5. Cocina regional: No
6. Tecnología punta: No
7. Sabroso:8
8. Equilibrio: 2
9. Vajilla y cristalería: 7 (mejor la cristalería)
10. Relación calidad-precio: 8
Puntuación total: 53 sobre 80

(Si quieres saber más sobre en qué nos basamos para puntuar nuestro decálogo, pincha aquí)

En Valencia c/ Andrés Mancebo nº 40 Tel: 961 103 474 - 610 440 064

27 de febrero de 2008. Restaurante Tasca 82-90

Esta vez nos vamos a buscar un local situado en el barrio de la Fonteta y que es recomendación de uno de nuestros seguidores y amigo (gracias Miguel). Pese a lo desconocido del barrio, no nos perdemos y en un momento estamos en dicho local.
Cuando entramos vemos que tiene el aspecto de un bar pero con mesas bien vestidas con manteles de tela y un buen aroma de buena cocina. Vemos botellas de vino y cava, la mayoría valencianos, expuestas sobre un aparador. Pedimos las cartas, nos las trae pero nos comenta que usualmente ella, la persona que nos atiende, suele cantar la carta e incluso hacer sugerencias para la cena. Así que desistimos de mirar la carta y permitir que sea ella quien nos sugiera qué podemos cenar. Nos decidimos por las sugerencias sólo cambiando uno de los platos, probablemente delicioso, pero que lleva perdices y Karoleta no es muy amante de los 'pajaritos'. Para beber preguntamos pero aquí si nos trae la carta: es corta y con pocas y muy conocidas entradas. Karoleta duda entre ir a lo seguro o pedir un desconocido. Nos comenta que si no nos gusta, no hay problema, nos cambia la botella. Con esta premisa, muy de agradecer, se pide el vino desconocido: 75 años de Daniel Belda, un vino realizado para conmemorar los 75 años de apertura de la bodega. Es contundente, soberbio, y hoy no estamos para domar vino....así que le pedimos un cambio de botella. Nos vamos a tiro seguro: Santa Rosa del 2003, vino de la bodega de Enrique Mendoza impresionante, calmado, aromático, y pese a que también es rotundo en boca, sabemos que con un instante será un delicado compañero de mesa. Se comporta como lo que es, un solemne señor vino.
Los platos que pedimos son: unas gulas elaboradas de forma muy diferente a lo habitual (sobre unos huevos fritos y unas gambas peladas, con ajos, pebrera y espolvoreadas de pimentón. ¡¡¡fantásticas!!! nos hacen casi terminarnos todo el pan que nos han traído -tostado y con aceite de oliva-); un calamar, en su tinta, relleno (muy tierno, con un relleno que además de las propias patas del calamar y piñones, no llegamos a descubrir) y para terminar, y como plato fuerte, un solomillo de ciervo acompañado de ajetes y setas (la carne estaba muy, pero que muy tierna y con un gustoso sabor a caza. Hecha a nuestro gusto, muy poco hecha. Las setas eran variadas y junto a los ajetes le conferían un buen contraste. Por poner un pero: le hubiera ido como anillo al dedo que también hubieran puesto en el plato unas buenas patatas fritas para juguetear con ellas y con el aceite crudo que adornaba todo el plato. Aún así ¡impresionante solomillo de ciervo!). Como postres, también nos los cantan, y nos inclinamos por un sorprendente helado de manzana asada (que sabe idéntico a una manzana asada. ¡Delicioso!) y un insuperable postre de chocolate negro al 70% (¡¡¡por fin!!!) derretido con una bola de helado de chocolate blanco y licor de ron barceló (es la primera vez que a Karoleta le cuesta compartir el postre con Quesoy...¡bueno, bueno y rebueno!). Para rematar la cena, Quesoy pide su ristreto, que debe explicar, pero que viene impecable.
Volveremos...aunque solo sea para repetir gulas, solomillo y chocolateeeee!!!

En Valencia, c/ Cura Palanca nº 1. Telf: 96 3730624

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