
Hoy
karoleta me deja sin
partener para cenar, por causas mayores...
así que me decido a ir acompañado de otro comensal,
Andreu,
también aficionado a la gastronomía
http://recuerdosdeunpez.blogspot.com/ , el lugar elegido: Atendiendo la sugerencia de una de las seguidoras de nuestro blog (gracias,
Asun) Visitamos La
Bodeguita, en el corazón

de una de las zonas de copas más concurridas de Valencia, Buena carta de tapas y de vinos, aunque se echa de menos mas referencias de medias botellas (375
cl.) o en formato de 0.5 litros, ya que
Andreu, pese a su experiencia en catas y
maridajes, en esta cena sólo bebe agua (tres
botellines).
Después de ocupar una mesa en el interior del local (
también tiene terraza) pedimos en primer lugar el pan, tostado con tomate para untar y el vino, este último viene de la cava a buena temperatura y
allí estuvo entrando y saliendo con cada copa al no poder tener un enfriador (mesas demasiado juntas), El tinto es

un
Semele, un vino excelente con más cuerpo de lo normal y que ya compartimos
Karoleta y yo el miércoles dedicado a
Tragaltres, a cuyos datos me remito. El primer entrante, un
crujiente de langostino con una pasta griega el
kataifi, sencillamente exquisito, para los amantes del
crujiente advertir que con uno por cabeza no tienes, pese al buen tamaño del langostino, ni para empezar, nos llega

al mismo tiempo un entrante de verdadero peso
calórico, el morteruelo de caza, manjar típico de la Zona de Castilla-La Mancha que encontramos en este caso muy sabroso pero un poquito pasado de canela, seguimos con un plato de carne de ciervo trinchada con cebolla frita que se convierte en el plato fuerte protagonista de la noche, o eso
creíamos,

ya que
Andreu se quedó con hambre y ante la duda de hacerle un traje o pedir otro plato fuerte, opte por uno de rabo de toro, relleno de
foie, acompañado de
cebollitas caramelizadas que ya no emocionó a nadie pese a una elaboración realmente correcta. Terminamos la cena con un
brownie, del que echamos en falta el
chocolate fundido manando desde

el interior, seguido de un café sólo, perfecto, y el detalle de la casa, un
chupito de mistela de
Segorbe, muy
afrutado y perfecto de
frío (helado).
, 60.
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