5 de marzo de 2008. Ossea resto-bar

Volvemos a un barrio que ha experimentado en los últimos años un cambio espectacular: el barrio de ruzafa. Se ha convertido en un referente en la gastronomía por la cantidad de nuevos locales que se han abierto en la zona.
El de este miércoles es un local amplio, moderno, funcional pero cómodo, con muy buena separación entre las mesas, bien decorado, con ambientes donde tomar una copa y pese a su amplitud, no existe una pretensión de aglutinar muchos comensales. Lejos de ello, han elaborado distintos espacios bien separados, y con un número de mesas muy moderado, que consigue que la sensación sea de pequeño restaurante. Nos acomodamos en una mesa de dos, que pese a ello no pertenece a esas mesas 'jibarizadas' en que se han convertido las mesas de dos. Leemos atentamente las cartas de vinos, aguas y viandas mientras traen un detalle: unas crujientes láminas de yuca. Tenemos nuestras dudas sobre el maridaje de la cena con el vino a elegir dado que los platos que nos apetecen son muy variados y contrastan unos con otros. Así que nos sugieren, quien nos atiende, que el vino Ebano 6 cumpliría con esta cena. Este vino es un Ribera del Duero de 2005 100% tempranillo: vino aromático, con fuerte entrada y pese a lo suave de su sabor, tiene gran persistencia en boca. No es un vino filtrado por lo que o se decanta o se debe tener mucho cuidado con la madre. Lo pedimos decantado. Excelente recomendación de este vino del que tomamos buena nota. Los platos por los que nos decidimos como entrantes son: una anchoas (ya es conocida la debilidad de Karoleta por ellas. En esta ocasión nos encontramos con unas buenas anchoas, de buen tamaño, poco desaladas, bien desespinadas pero con poca esponjosidad) acompañadas de tomate rallado; unas huevas de merluza (bueno, bueno, bueno...los salazones, otra de las debilidades de Karoleta. No es frecuente encontrar estas huevas que sólo los amantes de los salazones van a degustar con agrado, dado lo salado de las mismas. Están impecables: saladas sin llegar a amargar, laminadas muy finas...¡una delicia!); un micuit al trapo (forma tradicional de hacer el micuit. Nos traen una ración generosa, en dos porciones, nevadas de sal maldon, acompañadas de membrillo y pan tostado. ¡Un delicioso placer!) y un nido de parmentier con ultimate (plato tremendamente novedoso compuesto de un puré de patatas parmentier, suave con un buen toque de sabor, decorado con huevas de lumpo y coronado por dos huevos fritos de codorniz -otro detalle de la casa, dado que es un plato que vamos a compartir-. Hasta aquí sería un plato muy sabroso y agradable de tomar; pero la originalidad viene por el acompañamiento de una copa de Ultimate vodka: en nuestro caso nos sirven -como otro buen detalle- dos copas de vodka ultimate de sabores diferentes, una de cereza negra de fuerte e intenso sabor que nos recuerda con claridad inicial que estamos bebiendo un autentico y poderoso vodka y otra de sabor y olor (uhmmmm) a chocolate y vainilla aparentemente y solo aparentemente más suave y dulce; sin dudarlo la llamamos "traicionera" desde el inicio ya que entra en boca con muchisima suavidad haciendo pensar que que es una crema y no un voldka de 40º. Cuidado, cuidado, cuidado). Sin dudarlo y por unanimidad lo declaramos como el plato más original, delicioso y divertido de este año. Esperamos seguir encontrando chefs arriesgados que nos presenten platos así de divertidos y creativos. Como plato fuerte (y pese a que ya nos sentimos ahítos) tenemos una carrillada de buey que viene tremendamente tierna acompañada por unos medallones de puré de patata que suavizan la gran intensidad de sabor a buey de esta carrillada. Tan bueno como contundente plato. Como no iba a ser menos y pese a que el hambre hace mucho que ya no nos acompaña, pedimos como postre un brownie para compartir: brownie que viene tibio y coronado por una bola de helado de vainilla de excelente sabor. Como se nos nota lo saciados que estamos, vuelven a invitarnos a una pequeña botella de cava codorniu para atemperar nuestros estómagos, limpiar nuestras papilas y acompañar de mejor manera a nuestro postre (hecho que es muy de agradecer). A estas alturas, el vino se ha quedado en el decantador por la cantidad de 'otros' alcoholes que han formado parte de la cena. Una pena. Quesoy, aún con todo, remata la cena con su consabido ristreto.
Buena cena, buenos productos, buen hacer, con creatividad y deliciosos detalles.

En Valencia, c/ Romeu de Corbera nº 9. Telf: 96 3364105


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3 comentarios:

Anónimo dijo...

Este restaurante está genial, muy agradable y con platos muy bueno y bien preparados. Les recomiendo que vayan.

Karoleta y Quesoy dijo...

Gracias por tu comentario y si, estamos de acuerdo. Este es un restaurante muy recomendable con un ambiente muy acogedor y unos platos muy esmerados.

¡A disfrutar!

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo, un restaurante muy peculiar con unos platos muy selectos, además la comida de muy buena calidad y sobretodo se ve que es limpio.