3 de octubre de 2007. Restaurante Pirineos

Esta noche nos vamos a un local con solera de Valencia. Es un restaurante que a no ser que sepas de él, no es fácil encontrarlo dado que se publicita en muy pocos medios. Es una recomendación de un muy querido señor (gracias Don Manuel).
En el exterior nos encontramos con un bonito diseño decorado con luces de neón (años 70-80) y una ventana con algunos productos que nos anuncia una buena cena. El local es pequeño, con pocas mesas (aunque estas son de un generoso tamaño) bien vestidas y acogedora decoración. Nos sientan en las mesas del 'pasillo' enfrente de la barra. No es de las mejores mesas para un local como este. Si acudís, pedid la mesa del rincón de la entrada o alguna de las del fondo. Son mesas mucho mejor situadas, sobre todo para una noche de lleno total. De todas formas, nos agrada mucho la enorme 'nevera-cava' que la observamos repleta de caldos. Mientras ojeamos la carta de vinos (listados según ubicación y DO) nos presentan un detalle de la casa: unos chupitos de caldo (un tibio y delicioso caldo de puchero con un buen sabor a casero) y un bocado de ajoarriero (de buena hechura y una buena combinación de bacalao y patata (el bacalao no está asomado a la pasta, sino que forma parte en una buena proporción). Leemos atentamente la carta de vinos pero esta noche queremos arriesgarnos con algún 'desconocido'. Así pedimos opinión a quien nos atiende sobre un vino de Utiel-Requena que hemos visto en muchos locales, con un dispositivo de publicidad muy elaborado pero al que nunca le hemos dado opción de participar en nuestras cenas: Emilio Clemente del 2002. Es un tinto bien elaborado que ha descansado seis meses en barrica francesa nueva, con colores que anuncian su madurez y que, según respira, se convierte en un fantástico y redondo vino. Lo incorporamos a nuestros favoritos. La carta nos la cantan (lo preferimos a leer lo que tienen) y oído lo oído, nos inclinamos por: como entrantes unos berberechos al vapor (grandes y jugosos) y una torta de casar que nos viene en un formato sorprendente (una base de masa brie y sobre ella una capa de queso entibiado para poder extenderlo. Nos deja las papilas anestesiadas por un rato. ¡Fantástico!). Como plato fuerte pedimos una paletilla de lechal, que sorprendentemente es tan pequeña que podría ser plato para una persona (bien asada y con un muy suave sabor dada la edad del lechal, que nos deshuesan para comerla con más facilidad ya que la vamos a compartir) así que añadimos unas espléndidas cigalas de tronco, grandes, a la plancha (¡deliciosas!) que hacen un buen final de la cena hasta los postres. Como postres, también nos sentimos algo innovadores (vamos a dejar los brownies en paz) y nos decidimos por una fantástica leche frita acompañada de helado de turrón (que nos flambean en la mesa. ¡Impresionante leche frita!) y una tarta de almendras con naranja y chocolate caliente (que erramos en el orden porque pese a que está deliciosa, se nota con poco sabor después del contundente sabor de la leche frita). Quesoy termina la cena con el consabido ristretto.

En Valencia, avd. Campanar, 17. Telf: 963 402 628


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2 comentarios:

VIAJERA dijo...

estoy armando mi viaje a Europa, y he decidido mientras organizo todo escribir mis proyectos en un blog. con ese motivo, voy recaban información y he dado con vuestro blog. seguiré visitandolos y armando mis post con la ayuda de Uds. si? muchas grascias y hasta la próxima.

Karoleta y Quesoy dijo...

Hola viajera.
Esperamos que tu viaje por Europa sea un muy agradable viaje y esperamos que nuestro blog te sea de utilidad cuando estés por esta preciosa ciudad que es Valencia para encontrar sitios donde degustar de una fantástica gastronomía.
Esperamos tus nuevos mensajes.

¡Bon profit!