8 de agosto de 2007. Arirang

Esta noche, tampoco nos perdemos. Nos dirigimos hacia un local situado en una de las calles perpendiculares a la calle San Vicente (antiguamente se encontraba en ella La Claca, local con solera para tomar copas y escuchar música en directo...por lo menos antes) y que se encuentra con los andamios correspondientes para restaurar las fachadas. Este es un restaurante coreano, de los pocos que disfrutamos en Valencia y si algo ha llamado la atención a Karoleta, tanto como para elegirlo, es que utilizan las planchas en mesa donde cada quien se elabora y sirve su carne.
El local es un sitio es un sitio pequeño, con pocas mesas y bastante bien vestidas, con mesas de comedor antiguas, cada una de una forma que dan al local un ambiente íntimo y casero. Nos atiende el mismo dueño del local. Nos informa de la cena y nos dejamos aconsejar por él sobre qué pedir. También nos informa que la carta de vinos está un poco escasa y con faltas de vinos dado que dentro de dos días cierra y no ha repuesto los vinos; se espera a la vuelta de vacaciones. Karoleta se decide a buscar entre las botellas que tiene en dos botelleros y encuentra un Muga del 2002, un tinto siempre correcto que hay que 'superrefrescar' porque viene a temperatura de la sopa cubierta. Una vez refrescado, se comporta, es discreto y casi pasa desapercibido. Comenzamos con unos aperitivos coreanos consistentes en una tempura de verduras 'Twigim'(con un rebozado más consistente y pesado que el que se encuentra en los restaurantes japoneses, pero no por ello menos delicioso), unas tortillas de brotes de soja verde ('jeon') que tienen un sabor contundente a algo parecido al queso y unos 'mandus' (bolas de masa guisada y rellenas de carne y alguna verdura. Parecido a los bollos de masa rellenos de la cocina china cantonesa) que nos parecieron delicadas pero gustosas. Estos entrantes venían con una fantásticasalsa de soja, nada que ver con la habitual que siempre tiene un punto subido de sal. Para continuar pedimos diferentes carnes: un entrecot con verduras: un 'Bulgogi'. Trajeron la plancha que encendieron en la mesa y la carne y verduras venían en una fuente: todo cortado finamente y fue introducido en la bandeja de asar por el propio chef. Lo movió y nos dijo cómo comerlo. Estaba algo especiado pero resultaba un plato suave. A la vez trajo un bol de piedra con el arroz que venía con verduras y un huevo dejado caer: un 'Bibimbap'. Movió todos los ingredientes enérgicamente y nos dijo que tuviéramos mucho cuidado con el bol porque la piedra se mantenía caliente mucho rato. La siguiente carne fue el plato destacado de la cena: una panceta adobada al estilo coreano (otro estilo de bulbogi). Nos preguntó si la queríamos picante. Quesoy y Karoleta, entusiasmados, dijeron si al unísono. Tenía un toque picante impecable: sabroso, picante pero no arruinando el sabor del plato. Estaba condimentado a la occidental como nos aseguró, es decir, poco picante. Se podía pedir más picante para quienes como Karoleta disfrutan con el picante. La carne venía fileteada con algo de verdura y una salsa. La carne, pese a ser panceta, no estaba pesada ni nada por el estilo. Venía acompañada de hojas limpias de lechuga para realizar una especie de burritos introduciendo trocitos de la panceta y poniendo, si apetecía, un poco de salsa de mostaza (deliciosa salsa). ¡Fantásticos 'burritos coreanos'!. Cuando ya habíamos dado buena cuenta a la carne, nos trajo un bol con tallarines que volcó sobre la plancha y movió para que se mezclaran con la sala. ¡Impresionante!. A estas alturas ya se no nos cabía más comida pero aún decidimos pedir algo de postre: nos trajo pastelitos helados y variados. Ricos ricos.
Quesoy terminó la cena con un expresso bien corto.

En Valencia, c/ San Martín, 11. Tef: 96 3523205

Ver mapa más grande

1 de agosto de 2007. La salita

Esta vez y por sorpresa ¡¡¡¡ no nos perdemos¡¡¡. Llegamos, gracias a la sugerencia de nuestros amigos enópatas (Susana y Alberto, gracias por vuestra recomendación), a un local decorado en blancos, negros y grises, con mesas bien vestidas y originales bajo platos de madera. Nos informan que funcionan con un menú de degustación que aceptamos sin protestar. En la carta de vinos encontramos once vinos conocidos, pero nos informan de la existencia de un recién llegado de Washington, un varietal tinto merlot aclimatado en América. Viene un poco caliente, por lo que nos lo decantan y enfrían. No nos entusiasma pero no ensombrece ni desmerece los platos.
Como detalle la casa nos traen en un par de cuencos yuca y banana crujiente. Como entrantes nos sirven un helado de foie sobre un puré de manzana y gelatina de PX (sorprendente textura) y un granizado de remolacha con virutas de jamón y chip de sardina crujiente (fantástico contraste de sabores y texturas). Como primeros nos sorprenden con un hojaldre con solomillo de trucha, germinados de ajo, y cebollino, gelatina de martini con aceituna (brutal) gelatina de bloody mary (fantástico) y gelatina de ajo verde; el siguiente primero, un flan de carne de pollo al curry con canelón crujiente de boletus con un sombrero de helado de jengibre (buena composición y excelente sabor).
Para encaminarnos hacia los platos principales y limpiar nuestras papilas gustativas nos traen un granizado de gin tonic (fuertecito que hace las delicias de Karoleta). Como platos principales un San pedro (pescado) sobre un lecho de risotto de marisco (muy bueno) y un excelente rabo de toro deshuesado con puré de patata (nunca decepciona). Tres son los postres: un sorbete de fruta con hierbabuena (refrescante), una crema de queso con gelatina de frutos rojos y un delicioso brownie con chocolate caliente y una bolita de helado de vainilla. Para los postres nos sugieren un licor dulce pero como no quedaba bastante ice wine riesling alemán (Vi de gel) nos sirven media copa y si pusieron una copa entera de tokaj Oremus de tres putonyos. Quesoy toma su ristreto, no sin antes haberle preguntado como se prepara y el nombre correcto del mismo.

En Valencia, c/ Séneca, 12 (esquina con la calle Yecla). Tel: 963817516

Ver mapa más grande

MENÚ IDEAL DE LOS MIÉRCOLES DE JULIO DE 2007

Este mes, para no perder la costumbre dudamos pero...los ganadores son:
Menú Euribor: Restaurante 18
Detalle de la casa: Gazpacho de sandia de La gallineta
Entrante de foie casero de Restaurante 18
Entrante de Queso stilton al oporto de la Cepa Vieja
Pescado: el rape cubierto de jamón de Restaurante 18
Carne: la costilla de buey Kobe de La Bona Cuina
Protocolo del vino: hmmmmmmmm La Bona Cuina
Postre: el bombón de chocolate negro de La Bona Cuina

25 de julio de 2007. Restaurante 18

Esta vez Kaloreta se deja seducir por una propuesta de dos de las personas que siguen el blog. Gracias Mer. Gracias Enrique.
Ya el exterior nos sorprende con un estridente colorido. Al entrar en el local, percibimos un ambiente moderno pero no demasiado chillón, pese a la pared izquierda llena de colores vistosos y formas sicodélicas. Las mesas bien vestidas al igual que las sillas, y destacar el muy notable equipamiento de los baños.
Al observar la carta, nos seducen los nombres descriptivos de los platos. Tanto en el primero, como en el segundo y también en el postre, nos encontramos con uno de los platos denominado 'sugerencia del chef'. Estos platos van variando según el día y/o la semana, siendo siempre un plato sorpresa. El propio chef y dueño del local, nos canta las 'sugerencias del chef'. Se disculpa por no tener todos los vinos que hay en la carta (de hecho están tachados) porque, nos explica, están montando la nueva bodega para septiembre y como en agosto no hay casi clientes, quiere terminar con las existencias...aunque nos indica uno de los que aún no están en carta. Aceptamos la sugerencia. Es un vino de Valencia, Torrevellisca, reserva del 2001, vino fuerte, con carácter pero que se doblega con el paso de la cena y el enfriador que solicitamos (Quesoy apunta que no se abre, que necesita ser oxigenado pero no disponen de decantador. Prometen tenerlo en septiembre. Iremos a comprobarlo. A Karoleta le parece sabroso y buen compañero de la cena). Como primeros pedimos la sugerencia del chef que es una ensalada de crudités coronada por una 'rebanada' de queso de cabra caramelizado y horneado (delicioso plato que como pero diremos que la fantástica vinagreta que la aliñaba, como todos los vinagres, hizo que durante un rato el paladar se quedara anestesiado e incapaz de saborear otros matices de los platos y no digamos del vino) y un foie sobre brioche con cebolla roja caramelizada y reducción de frambuesa (¡de sobresaliente alto!). Como segundos pedimos un rape envuelto en jamón con pudding de gambas y verduras (francamente impresionante) y la sugerencia del chef, que es un lomo al horno con crujiente de panceta y patata asada con pesto (plato que la carne resultaba algo seca dado que el cerdo hay que hacerlo mucho y al horno pierde mucho de su jugo). Los postres nos volvemos a dejar seducir por la sugerencia del chef que es un brownie con helado de vainilla y chocolate caliente (¡una delicia!) y una impresionante polenta de café con toffe y helado de vainilla, creación del chef que nos atiende durante toda la cena y que reconocemos y felicitamos por su obra. A estas alturas de la cena ya estábamos creativos y decidimos que estos postres se merecían nombre propio. Los rebautizamos como 'conexión celestial' y 'pirámide azteca' respectivamente (jajajaja) sobre todo porque ambos nos llevan al séptimo cielo. Nos regalan dos licores digestivos: Quesoy se inclina por un limoncello y Karoleta por un licor de hierbas.
Quesoy cierra esta deliciosa cena de miércoles con su imprescindible ristretto.


En Valencia, c/ Cabo Jubi, nº 3. Tef: 96 3292773

Ver mapa más grande

18 de julio de 2007. La Bona Cuina

Esta noche, y para no perder las buenas costumbres, nos perdemos en la búsqueda del local que Quesoy había elegido para nuestra cena. Pero esta vez no solo nos perdemos por Godella, sino que cuando llegamos a nuestro objetivo y por alguna extraña razón, como el cerrado por vacaciones, nos encontramos cerrado el local elegido para la noche del miércoles. Así que echamos mano de los planes alternativos: siempre tenemos un plan B y plan C... , y dado que Karoleta comenta el hambre que le comienza a hacer mella, Quesoy decide ir a por el plan C, un restaurante de la cercana población de Bétera, opinando Karoleta, que puede ser una excelente idea degustar las viandas de un local que tiene fama por sus arroces y la exclusiva carne Wagyu de Kobe (buey japonés). El local está decorado con objetos y colores modernos pero no estridentes, presidiendo la mesa una bonita planta de albahaca, emblema de Bétera y de su fiesta del 15 de agosto donde se exhiben por toda la población "Alfabegues" de más de 2 metros. Vemos también que en sus estanterías hay toda una colección de buenos aceites de oliva (con DO) y otra de ginebras que llaman la atención a Karoleta. Esto augura buena cena. Nos traen una carta de aperitivos que declinamos porque queremos ir directamente al vino. Nos dan las cartas de menú y vinos. Está claro que queremos probar el buey Kobe pero dudamos de cual de todas las formas de presentación: tataki, solomillo, entrecot...Con el vino si que no hay duda. Quesoy se lanza a pedir un tinto de Ribera de Duero, Chafandin del 2003, que tuvo el honor (y ahora vamos nosotros a tener el placer de saborearlo) de llevarse el primer premio de tintos. Quesoy ya se había hecho a la idea que este vino, de esta añada, ya estaba agotado y nunca más lo iba a encontrar. ¡Qué buena sorpresa que aún queden botellas sin beber!. Delicioso, con largas patas, color a cereza fresca y un aroma que traspasa los sentidos. Un imponente compañero de cena que marca el nivel que deben presentar los platos. Dadas nuestras dudas ¡¡¡¡y es que somos nuevos (claro está) en el local¡¡¡¡ , acude a nuestra mesa Salvador que nos pide dejarnos aconsejar. Así Quesoy, que es su noche, decide que sea él quien elija nuestra cena. Antes de los platos que va a seleccionar para nuestra cena, nos sirven un aceite de la variedad arbequina, denso y de un sabor a tomate fantástico junto con unos panecillos que elegimos de una gran cesta. Nos sugieren el blanco con sal maldon para degustar el aceite y otros. Nos decidimos también por unos de cebollino (sabroso) de aceitunas (fantástico) y de voletus (soberbio). Como detalle de la casa nos ponen unos rollitos de pato, pincho de bocado delicioso, contrastado con salsa dulce de moras; buen comienzo. Como entrantes nos sirven una ensalada de bogavante (deliciosa mezcla de ensalada y verduras asadas con generosos trozos de bogavante y aliñados con un 'aceite verde' que ante las preguntas de Karoleta, Salvador confiesa llevar más hierbas de las comentadas pero que son un secreto. Admitido. Aquí comienzan los primeros suspiros de disfrute), unos tacos de ventresca sobre aromas orientales, en dos medias raciones (como va a ser a partir de este momento, disfrutamos de medias raciones emplatadas individualmente) de hechura perfecta: crujiente por fuera y cruda por dentro, sobre una delicada salsa gelatinosa con aromas cítricos y unas mollejas asadas con pimiento de piquillo (plato contundente pero con un sabor muy suave. Volvemos a darnos cuenta del buen uso de la brasa que hace este local). Como plato fuerte, costilla de Kobe acompañada con unas patatas asadas en gajos con piel y unos pimientos rojos asados (como una escalibada pero sólo de pimientos y poquita cebolla) que nos hacen suspirar de placer como todos los anteriores platos. La carne, muy sabrosa y cremosa pese a ser una de las partes menos nobles del animal. ¡Cómo serán las más nobles! Y llegan los postres. Vuelve a acercarse Salvador para preguntar por nuestros gustos sobre dulces. Evidentemente Quesoy pregunta por el postre con chocolate negro (ya sabéis la fijación de Karoleta por este chocolate) y ¡¡¡hoy si que nos volvemos creyentes!!! tienen un bombón de chocolate elaborado con chocolate negro del 80% de cacao (¡madre mía, que gozada!) que viene acompañado con unas bayas del bosque y para contrastarlo nos sugiere un sorbete de limón para cuchara. Con esto Karoleta ya está seducida, admirada, feliz y sonriente. Promete volver sólo a tomar este postre (que nos prometen nunca quitarlo de la carta jajajajajajaja) y un champagne artesanal de los muchos que tienen en carta (no os los perdáis). Tanto Quesoy como Karoleta casi no pueden con los postres. Pero...hacen un esfuerzo. El deber es el deber.
Para remate de esta fabulosa y sorprendente cena, Quesoy se pide su ristreto (que está en carta) y viene de lo más impecable.

En Bétera (Valencia). Avd del País Valencià, 103. Tel: 96 1691780


Ver mapa más grande